No sé hasta que grado las cosas que me suceden sean normales, pero por una u otra razón, hay eventos en mi vida de vez en cuando que resultan tan aleatorios, inexplicables, ajenos a cualquier explicación y luego aislados del resto de la realidad en curso, que con el paso del tiempo debo hacer un esfuerzo para recordarlos y asegurarme de que en verdad sucedieron, y de verdad sucedieron como yo los recuerdo.
Hoy sucedió algo que... supongo que es difícil de explicar. Supongo que si en verdad sucedió (porque no me consta), por sí mismo es un evento misterioso (al menos para mí, que estoy muy poco informada al respecto), y como tal tiene algún atractivo intrínseco, que debería picar mi curiosidad y hasta quitarme el sueño; hacerme preguntarme de nuevo qué rayos sucede con el mundo en Marzo que mi vida parece tomarse unas vacaciones en la dimensión desconocida año tras año, algunas veces con mejores consecuencias que otras.
Pero sorpresivamente (¿?), no tengo ganas. No tengo ganas de perder el sueño, ni estoy en lo absoluto emocionada ni en extremo interesada por el desenlace de esta historia. Será tal vez una muestra más de cómo la gente cambia y algunas chispas se acaban, pero más que otra cosa, estoy hasta un poco abatida ante las posibilidades: en corto, me da flojera.
Tal vez una parte de mí quiere que esto se "resuelva"; que se revelen los hechos, se acabe el misterio y sea una más de esas cosas que pasan y no se vuelven a pensar dos veces. La otra parte, no estoy segura.
En todo caso, añoro la paz y quietud de abril. Abril es un templo de cordura donde la gente usa palabras y actúa tan racionalmente como es humanamente posible (dígase no mucho). Abril es muchas cosas, pero ya llegará el momento de contemplarlas...
1. Sí estuvo aparatoso tu accidente, ¿verdad? 2. Y la pintura roja es mucho más cara que todas las demás. 3. Buenos días.
Lo mejor de todo fue el mensajito altisonante que le mandé a un selecto círculo de señoritas que dudo lean este blog. Fue tan ridículamente absurdo que en parte me compuso el día.
Una entrada de seguimiento a la polémica sobre el internet en los parques.
Mucha gente se ha preguntado si existirán de verdad personas que vayan con su laptop a los "parques en línea" a usar el internet inalámbrico gratuito que prometió el Sr. Alcalde, don César Bojórquez, durante su campaña el año pasado.
Yo he podido contestarles que no llevaría mi laptop al parque a menos que fuera muy necesario (aunque por otro lado, el horario de uso de la línea de los parques es prácticamente de oficina, así que si tuviera la urgencia probablemente me iría a mi trabajo a usar el internet). De cualquier modo, el miércoles pasado vi la oportunidad de probar el servicio y ñoñear con mi Palm (T/X, de la cual estoy enamorada, pero que estoy dispuesta a trocar por $2,500 MXP con el único fin de recuperar las escrituras de mi alma, actualmente en posesión de CitiGroup), pero no han-había línea. Así que no supe qué pensar.
Hoy en la mañana me tocó ver esto:
(Un muchacho caminando con una laptop)
"Entonces sí se le está dando uso", pensé mientras le tomaba la foto.
Luego me di cuenta de algo que seguramente mis 1.3 MP no alcanzan a reproducir: Tanto su camiseta como sus shorts tenían el logo del ayuntamiento. Así que no supe qué pensar.
Tal vez sea un poco pronto para lo que sigue, pero me voy a arriesgar.
Marzo llego temprano este año. Llegó más bien como a mediados de Febrero, y luego pasó, posiblemente sin mí, y ahora todo parece estar tranquilo. Parece que este año la libré.
Sin embargo, hay algo que me llama la atención y me pone a pensar: si Marzo hasta ahora habría sido una coincidencia, o si más que Marzo, se trata de las fases de la luna, la cuaresma y la Semana Santa.
No sería excesivamente descabellado, supongo; habrá que ver qué pasa en los próximos 19 días.
Hoy escuché la descripción de tres hermanos, con fines simplemente de identificación. El primero es alto, delgado, fuerte y rubio. El segundo es bajito, de cabello oscuro, y no es delgado. El tercero es bajito, de cabello oscuro, y de plano gordito.
Y porque evidentemente no tenía nada mejor qué hacer, me puse a pensar en los tres hermanos, y en el menor, y si en algún momento él se preguntaría por qué le tocó ser, además del menor, el gordito chaparrito. Me pregunté si alguna vez él deseará cambiar de lugar con alguno de sus hermanos, para no seguir siendo el ñoñito.
Me respondí que, aún si lo deseara, y aún si se le cumpliera, daría lo mismo, porque ya no sería el hermanito, sino el hermano de enmedio, que no conoce otra realidad más que ser el hermano de enmedio, y tal vez siendo el hermano de enmedio desearía ser alguna otra cosa. Si yo deseara ser mi hermana para tener un mejor sentido de la moda, verme mejor en traje de baño y poder salir sin dedicar al menos 4 minutos de mi tiempo cada día a rizarme las pestañas, y de hecho se me concediera, ya no sería yo, sería ella; haberlo deseado no habría servido de nada, y tal vez entonces, sin saberlo, me pasaría el tiempo pensando (pero sin bloggear, porque eso es para geeks, y yo no sería una de ésos) en cuánto me gustaría ser tan inteligente, graciosa, talentosa, sencillita, carismática, intelectual y modesta como mi hermana.
Y así continué mi día, con la tranquilidad de que al menos por hoy, 11 de marzo de 2008, no parezco tener ningún problema de autoestima.
Ayer tuve una reunión, antes de la cual decidí pasar al Super Deli de Montecristo en vez de al Oxxo, para fomentar la economía local, no enriquecer a las grandes cadenas, etc. Terminé saliendo con una nubecita gris sobre la cabeza; primero, porque la única señora que estaba adelante de mí en la cola tardó décadas en pagar (porque primero su hijito precioso le seguía pide y pide cosas, y luego la burra se dio cuenta de que había dejado su cartera en el coche, y en lugar de quitarse del camino nos hizo esperar a todos a que su hijita preciosa la fuera a buscar), y luego porque en lo que la ya mencionada señora le gritaba a su hijita preciosa que le dejara de revisar la cartera y se limitara a entregarla, llegó otra señora en un convertible, y le dijo al de la caja que iba a llevar lo de siempre ("¿sus benson, señora?") y una Coca Light, y el de la caja le cobró, mientras yo evidentemente no tenía absolutamente ninguna prisa.
Y segundo, porque ya que me cobra el desgraciado, le pide a su compañero que "ayude a la señora con su bolsa de hielo".
Sé que en realidad no tiene nada de malo ser llamada señora. Sé que en la gran mayoría de los casos, hacer la aclaración "señorita, por favor" resulta un poco ridículo. Aún así, se me asienta en el hígado; posiblemente como parte de mi tajante rebeldía contra el paso del tiempo (y no por el lado físico y estético, sino por el mental).
En todo caso, ayer mientras maldecía el momento que decidí ahorrarme los problemas de estacionamiento y pasar al Super Deli en vez de al Oxxo, pensé que más valdría la pena irse acostumbrando, porque ya a estas alturas sería momento de irse despidiendo de las cortesías dirigidas a una jovencita. Y sólo de pensarlo se me salen los suspiros.
Hay historias (anécdotas, recuerdos, vivencias) que la gente normalmente no comparte, no necesariamente porque no quiera, sino porque son tan significativas, o largas, o complicadas, que contarlas supondría al menos unos diez minutos de lo que idealmente sería la atención total e ininterrumpida del interlocutor. Precisamente por eso, estas historias tienen algo de sagrado, y nadie que no esté verdaderamente interesado en oírlas debería tener que hacerlo.
Algo muy curioso me pasa con estas historias, ya que yo personalmente procuro no sacar a relucir de ellas más de lo estrictamente necesario en cada ocasión. Pero sule pasar que alguien pregunta sobre algún comentario en particular, y aún después de escuchar que es una historia larga y complicada, insisten en querer escucharla.
La cosa es que normalmente, aún antes de que la historia tome forma, termina dándose la vuelta y tratándose sobre 'algo muy similar me pasó una vez' o 'te entiendo totalmente, porque a mí...', etc.
Había tal vez que de plano hacer el disclaimer desde el principio y avisar que la narración siguiente es tan importante que para escucharla hay que comprometerse por escrito a a) escucharla completa, tome lo que tome; b) responder adecuadamente con gestos, exclamaciones, inultos, juicios y comentarios breves en las pausas apropiadas; c) hacer preguntas relevantes y preferiblemente fruncir el ceño o abrir ligeramente la boca durante la respuesta para denotar proceso mental de asimilación; y d) discutir, evaluar, comentar, teorizar y filosofar sobre la historia durante los minutos siguientes a la conclusión de la narración de la misma.
Si no pueden acoplarse mejor ni pregunten, carambas.
Seguro por eso Dios ya no toma preguntas del público.
Durante una fiesta en casa de Lori, un amigo de Lily Allen (quien estaba getting it on con alguien, en la fiesta) se robó mi computadora. Yo estaba más que ofendida, porque Lily, a quien yo había defendido y admirado por bastante tiempo, no había hecho nada por evitarlo.
Para esto, Lily estaba muy emocionada por el bebé de Lori. Mientras, por ahí me encontré un GRE contestado, con puntuación casi perfecta, de una persona de Oxcutzcab.
Tanto Lori como yo acordamos que éste califica oficialmente como pesadilla.
U2 (o más bien Bono) me dio un concierto semiprivado (habian otras tres personas, pero yo era la única a la que le importaba) y luego me llamó por teléfono porque olvidé mi bolsa en el escenario. Al cual evidentemente subí porque no había mucho de dónde escoger. Curioso, porque cuando llamó yo sabía quién era, pero actué lo más natural posible. Hasta por teléfono era encantador y galán. Lo mejor de todo era que como ni Edge ni Adam ni Larry estaban por ahí, era evidentemente playback (de instrumentos), pero él hacía todo lo posible por que nadie se diera cuenta.
Setlist: I will follow... aunque podría haber sido New Year's Day porque yo empecé a aplaudir después de que Bono gritó "Edge", aún si Edge no apareció. Pudo haber sido Gloria también, ahora que lo pienso. Supongo que tengo que pensarlo bien antes de que pase más tiempo y me confunda yo sola.
En mi sueño también aparecieron otras dos personas a las que admiro mucho, y frente a las cuales también he hecho el ridículo, probablemente en más de una ocasión... A una de ellas le iba a mostrar una tarjeta que tenía en mi bolsa, pero creo que pensó que era para él (y la verdad es que yo no estaba totalmente segura de que no lo fuera) y no quiso verla. Supongo que eso significa que inclusive en mi sueño celebratorio del GRE me las arreglé para hacer el ridículo frente a los mismos de siempre.
Había pensado no escribir sobre esto, pero es mi blog, y en si en él he hablado hasta de mis sueños con la inexplicable participación de Beto Cuevas, esto no será demasiado personal. Especialmente porque es, en gran parte, un gran paso hacia mi propio autoconocimiento.
Ni la mitad del número mínimo de personas que esperaba para mi cumpleaños se presentó. Y lloré.
Y unos días después, me di cuenta de que más lloré por la exorbitante cantidad que gasté en alimentos y bebidas para más del número mínimo de personas que esperaba (porque qué clase de anfitriona hubiera sido si la comida que preparé con mis manitas no hubiera alcanzado), que por la ausencia de algunas personas. No porque no me haya dolido, porque no negaré que estoy moderadamente amargada al respecto; pero creo que como alguien comentó por la razón que fuere, vinieron las personas suficientes y necesarias para pasárnosla bien y cómodos.
Así que todo está bien, y el próximo año no habrá ni flan de cumpleaños.
El cual, al igual que "www.quemalteestacionas.com.mx/merida", debería existir.
Toda acción tiene una consecuencia. Todo está como está por alguna razón, la sepamos o no. Creo que en gran parte, este país maravillosamente fregado es lo que es en gran parte porque no sabemos hacer otra cosa más que aceptarlo así. Cuando el correo pierde un paquete, ya qué. Cuando los precios suben 5% y los salarios 1%, así son las cosas. Cuando pagamos por un producto o servicio que resulta ser pésimo, ya ni modo.
Porque no existe la cultura del boicot. Porque la gente no se une y no se solidariza, y prefiere bajar la cabeza y continuar, y la gente que "pierde" los paquetes, y decide los aumentos, y nos cobra por estafarnos no recibe ninguna sanción.
Así que hagan lo que quieran con mis historias de terror (que no entiendo cómo es que tengo tantas, y coleccionables en más de un país); yo cumpliré mi obligación moral de contárselas e igual y evitarles una a ustedes amables lectores (los tres).
Tengo un poster de U2 que amo. Es más, habrá gente que ya lo haya visto. Por su valor sentimental y no por otra cosa, pero es una de las cosas que yo no quiero dejar atrás a menos que sea estrictamente necesario.
Cuando no era nuevo, decidí que era tiempo de enmarcarlo, y lo llevé a
MARCOS SELECTOS CALLE 6 428-A Col.DIAZ ORDAZ junto al restaurante Dafnis, sucursal del ubicado en CALLE 54 654 X 89 Y 89-A CENTRO.
La honesta realidad es que me da flojera contar la historia, ya que toda ella se resume a lo siguiente: pagué un enmarcado que estuvo mal hecho, ellos aparentemente sabiendo que estaba mal hecho (porque el marco que yo escogí no aguanta el peso de dos vidrios, y siendo la clienta que nunca en su vida ha cortado un pedazo de madera, yo debería haber sabido que así era aún si a la empleada no se le ocurrió mencionármelo); tuve la maravillosa idea de pedir que me lo arreglaran (ni siquiera que me dieran nada nuevo), pero en este lugar "nada tiene garantía", en las propias palabras de la groserita de la dueña, así que si quiero que lo arreglen tengo que volver a pagar. Ah, pero no hay problema porque tengo un vidrio que no está roto, así que eso me lo voy a ahorrar.
Me parece fabuloso. Claro que sí voy a pagar otra vez el mismo enmarcado que ya pagué, sólo que no a Marcos Selectos y a su finísima dueña, sino a cualquier otro lugar en donde la gente sepa lo que hace y no me hable como si no le hubiera dado dinero por darme un servicio mal hecho.
Lo he pensado y pensado y pensado, y por más que he tratado, tengo que ser honesta conmigo misma. Mientras me escondo de la opinión popular.
Tal vez fue que esperaba demasiado; tal vez fue otro caso del Síndrome Mr. Darcy; tal vez fue por solidaridad; la realidad es que antes de ver Across the Universe decidí que me iba a encantar y viviríamos felices por siempre. Pero durante la película, más que perderme en la historia y en los personajes, me sentí por primera vez en mucho tiempo una espectadora ociosa, nada más viendo las canciones pasar.
No digo que la película no me haya gustado; algunas secuencias me encantaron, como I've just seen a face, Happiness is a Warm Gun, y sobre todo, I want you (She's so heavy). Pero muchas otras (y sí, incluyendo la de Bono como el Dr. Robert) se me hicieron simplemente aburridas.
Lo pensé y lo pensé. Me gustan las historias de amor. Me gustan los musicales. Me gustan los Beatles. Me gusta el carisma de Jim Sturgess (tengo que admitir que desde la primera secuencia en los callejones me pareció adorable). Evan Rachel Howard no me cayó mal (muéranse de envidia, Jessicas). Y aún así, fue nada más... meh. Así que hice lo único que quedaba por hacer: la reevalué, tomando como punto de referencia el molde con el que todas las historias de amor musicales con música contemporánea, héroes carismáticos y adorables y heroínas a las que no odio deberían hacerse: Moulin Rouge!
(Y a los que odiaron Moulin Rouge: Meh. Aquí hay un link a la biografía de Enrique VIII de Inglaterra para que te prepares para ver La Otra Bolena, y espero que tengas un buen día.)
Aún no estoy muy segura de exactamente por qué Moulin Rouge funcionó y Across the Universe no tanto, pero tengo algunas teorías.
Primero que nada, los personajes. En MR! hay dos personajes principales: Christian y Satine. Conocemos sus aspiraciones y sus motivaciones, y el momento en el que se enamoran prácticamente se puede ver. Todos los demás gravitan a su alrededor, y lo que sabemos sobre ellos sirve para avanzar la historia de Christian y Satine, y nada más. En AtU hay dos personajes principales: (Hey) Jude y Lucy (in the Sky with Diamonds). Pero también están Max, JoJo, Sadie... y Prudence, quien posiblemente sea el personaje más inútil del cine en el 2007. La mayoría de estos personajes no tuvo mayor razón de existir que ser una excusa para incluir una canción más, sin avanzar la historia ni profundizar en los héroes. Y sí, esto incluye a Bono.
Luego está la puesta en escena. La realidad es que las películas musicales han cambiado mucho desde sus inicios para acá. Soy de la opinión de que Vaselina como tal no funcionaría en el 2008, porque sólo ver a alguien cantando y paseándose por la locación mientras todo lo demás transcurre como si nada ya no es suficiente. El musical es una especie de fantasía: ¿de qué sirve si no se aprovecha al máximo? Por eso "I want you (She's so heavy)" funciona, y "I wanna hold your hand", no tanto.
Y por último lo más importante: la música. Como yo lo veo, la esencia del musical es que las palabras solas no son suficientes para que los personajes digan lo que sienten: cantan porque la música fluye con sus emociones. Al menos, así se debería sentir (hola, Ewan McGregor!), y por eso es que muchas veces (¿o todas?) la música sube y apela a la emoción estética del auditorio. Estamos tan contentos, tan enamorados, tan heridos por la tragedia de la historia que estamos contando, que ya no sólo las palabras no son suficientes, sino a veces la música tampoco. En ese sentido, creo que "A little help from my friends", "Hey Jude" y sobre todo "Let it be" resultaron más emotivas incluso que "All you need is love". Que por cierto, resultó mucho más climática en Love Actually que en Across the Universe, y ahí de hecho se convierte en una de mis secuencias favoritas en la historia de las comedias románticas.
Es más, es tan perfecta que la voy a insertar aquí, ahora:
Creo que esta entrada aún no está terminada. A fin de cuentas, Across the Universe me gustó, y tengo el DVD que lo prueba (feliz cumpleaños a mí!), así que tal vez más adelante se me ocurra algo más que decir al respecto. Y en cuanto a Moulin Rouge... Moulin Rouge es caso aparte. Y Love Actually también.
Esta entrada contiene extra-veneno a petición del público. Disfrútese con leche y cómanse frutas y verduras. Photo credit: Bent Objects
bo·he·mi·an
n.
1. a native or inhabitant of Bohemia, a region of the Czech Republic. 2. a socially unconventional person, especially an artist or writer. [C19: from Fr. bohémien 'gypsy' (because gypsies were thought to come from Bohemia).]
adj.
1. relating to Bohemia or its people. 2. socially unconventional.
En los veintiséis años que llevo de vida, más de una vez me ha tocado conocer este lado de la "cadena". "Ándale, amigo, déjame entrar". "Mi tío es el gerente"; "Yo soy el gerente"; "Ándale, amigo, déjame entrar". Debo aclarar que, suene como suene, en realidad nunca he sido yo quien trate de convencer al cadenero de que soy digna de que me deje pasar: a fin de cuentas, un lugar que no me considera digna de adornar sus interiores y consumir sus productos (incluso cuando se ha tratado de cuestiones legales, como no traer identificador o/por ser menor de edad) no es digo de que yo adorne sus interiores y consuma sus productos. A más de un lugar decidí no ir simplemente porque el ritualcito ridículo de la cadena se me hace eso, además de pedante e innecesario, especialmente tratándose de establecimientos que ni siquiera son antros, discotecas, etc.
Ayer hicimos el plan mis amigos y yo de ir a un bar del cual teníamos buenas referencias, por parte de alumnos, amigos y conocidos. A pesar de mi aversión inicial a la idea (porque me patea ir a lugares in, simplemente porque están in), y el hecho de que, tragedia, no nos aceptaron la reservación, la persona al teléfono nos informó que hay un límite de reservaciones que se pueden hacer, y que si llegábamos temprano, podíamos sentarnos a una de las mesas que no se reservan, así que eso hicimos.
Llegamos a las 22h, una hora que, pensamos, no es ni tan tarde que no haya espacio disponible, ni tan temprano que parezca que fuimos por tamales embarrados de pastel. Tal cual imaginamos, el lugar estaba vacío, a excepción de un par de mesas, una de las cuales era del dueño/accionista/CEO del establecimiento.
La verdad es que nada más llegar, nos pusimos a papalotear esperando que alguien se tomara la molestia de salir al podium a darnos la bienvenida. En ese tiempo, dos jovencitas llegaron, pasaron, "mesa para dos", y se sentaron. No pasa nada, igual y el personal cree que estamos aquí para cortarnos el cabello en el local de al lado. A fin de cuentas, nos acercamos.
"Mesa para siete, por favor." "Un momento", contestó el que luego resultaría ser el del valet parking(!?). "Sucede que no tenemos mesas para siete; sólo para tres o para grupos mayores de diez personas" dijo, con lo que parcía ser amabilidad auténtica (y no cuestiono que lo haya sido, al menos hasta cierto punto. "Es cierto que se ve vacío, pero casi todo está reservado".
A pesar de que lo más sencillo era ofrecernos pegar dos mesas de tres ("no, porque están a desnivel"), nosotros mismos nos dimos a la tarea de confirmar la asistencia del resto del grupo. Mientras esto sucedía, una pareja se acercó.
"Mesa para dos, por favor." "Un momento", contestó otra persona, vestida igual que el que luego resultaría ser el del valet parking (!?). No fue él quien regresó, sino una persona de peso (y edad) visiblemente mayor. "No hay mesas disponibles."
"El lugar está vacío." "No hay mesas disponibles." ... "Por favor, es nuestro aniversario" "No hay mesas disponibles."
Por nuestra parte, más del cincuenta por ciento de nuestros asistentes cancelaron, así que intentamos continuar la conversación anterior.
"Sí vamos a ser tres." "¿Tienen reservación?" "No." "No hay mesas disponibles." "Ya nos explicaron, pero sólo vamos a ser tres personas." "No hay mesas disponibles." "Aquel muchacho nos dijo que tenían mesas de tres." "No hay mesas disponibles."
A estas alturas, sobra decir que lo que siguió fue poco más que unos ojos en blanco y una digna retirada a otro bar del cual teníamos buenas referencias. Fuimos a BBT, en la colonia México, y cenamos delicioso, nos tomamos unas cuantas cervezas y nos la pasamos super bien, sin necesidad de que nadie nos examinara en la puerta.
En cuanto a la administración del otro lugar y otros como él, y sobre si se sentirán fuertes y poderosos eligiendo quién goza del placer de tomarse una cerveza ahí en vez de en cualquier otro lugar en Mérida en donde vendan cerveza un jueves en la noche, la verdad, me da lo mismo. No son el primer bar elitista de la historia (aunque son los que eligieron una de las maneras más ridículas para describirse, siendo un bar elitista), ni serán el último que termina cerrando cuando la gente que sí merece beber de las mieles de sus barriles se aburra de ellos y pase a la siguiente sensación de la semana, sea esto en dos meses o en dos años.
En todo caso, yo acepto que soy orgullosa, y que no tengo ni el más mínimo interés en intentar ir otra vez (y hacer mi reservación con tiempo!), porque a fin de cuentas, bares interesantes (bohemian, hipócritas, elitistas o no) abundan, y no necesito que uno de ellos me diga dónde puedo o no tomar. Sea como sea, le guste a quien le guste, le parezca a quien le parezca, yo no vuelvo a [ese lugar]. Como consumidor y cliente, tal vez no parezca ser gran cosa, pero como dijera Anita Roddick, quien no cree en el poder de uno nunca ha estado en la cama con un mosquito.
Karma is not about retribution, vengeance, punishment or reward; karma simply deals with what is. The effects of all deeds actively create past, present and future experiences, thus making one responsible for one's own life, and the pain and joy it brings to others.
La noción de que "las acciones se regresan" y de que se cosecha lo que se siembra no son exclusivas de una sola de las ideologías del mundo. En teoría, incluso los diez mandamientos contienen algo de esto, ya que al no matar, no robar, etc., cada persona está poniendo su parte para que existan menos asesinatos, menos robos, etc., haciendo más difícil que uno de estos llegue a uno. En teoría.
Yo sí creo en lo que comúnmente se llama karma. Creo que es mejor hacer las cosas bien, y tratar de dar lo mejor a los demás, con la confianza de que en algún momento habrá servido para algo; creo que las acciones que cada persona realiza tienen consecuencias directas e indirectas sobre su propia vida y la de los demás, y que por eso es nuestra responsabilidad tratar de afectar siempre positivamente el mundo en que vivimos.
Me he pasado buena parte de los últimos diez días pegando letreros y repartiendo volantes buscando a nuestra perrita, Oli, que "se extravió" el lunes 14 en la mañana. Muchas vueltas por los rumbos, carteles, volantes y visitas a veterinarios y estéticas, después, aún no ha aparecido.
En esas vueltas he visto la ridícula cantidad de letreros de "busco a mi perrito __________, se ofrece recompensa" que hay, al menos en la zona norte de la ciudad. Desde luego, existe la posibilidad de que los "norteños" no seamos muy brillantes a la hora de cuidar a nuestros perros, pero después de oír una que otra historia de terror (sobre secuestros de perros y la subsecuente exigencia de recompensa por los mismos), hay que considerar la posibilidad de que haya gente que se dedique a sacarle dinero a las familias de los pobres animalitos.
Ojalá los veterinarios y estéticas caninas pudieran ponerse las pilas para evitar este tipo de situaciones. Ojalá existiera una base de datos de perritos extraviados, que ellos pudieran consultar al recibir un "paciente" nuevo, para asegurarse de no estar atendiendo a un animalito que no está con su familia.
En todo caso, ojalá la gente se diera cuenta de que los animales no son objetos, y que tanto ellos como sus amos familias sufren no estando los unos con los otros. Ojalá pudieran comprender la preocupación y la angustia por el bienestar de un ser querido, que además está indefenso contra quien le quiera hacer maldades, sin tener que vivirlo en carne propia. Ojalá no tuvieran el impulso o la iniciativa de hacer sufrir a tantos seres vivos, por maldad, por envidia, por avaricia o por la razón que fuere. Ojalá nos llamaran y nos dijeran cuánto dinero quieren por devolver a Oli sana y salva, y ya.
Por suerte, creo en el karma.
Instant karma's gonna get you Gonna knock you right on the head You better get yourself together Pretty soon you're gonna be dead <3
Debido a que llega un momento en que Santa Claus llega a nuestras vidas en enero, si es que después del maratón Guadalupe-Reyes todavía quedan fondos que lo patrocinen, me encuentro en la penosa necesidad de quejarme porque aún no encuentro lo que estoy buscando, y por lo tanto, puedo decir oficialmente que este año mis regalos han estado escasos. Es así que llega hasta ustedes la siguiente queja:
Quiero un smartphone. Ahorita. Quiero un smartphone que tenga internet y un office que no sólo lea, sino que edite. Quiero que sea susceptible a WiFi, además del internet ilimitado que el provedor ofrezca (en este caso Iusacell, porque Telcel sucks). Además quisiera Roaming internacional, pero después de consultar las tarifas ($12 el mensaje? Gracias por participar), creo que mejor me conformo con enviar emails desde aeropuertos, Starbucks y otros lugares donde no me obliguen a barrer calles por usar el internet inalámbrico. Y por lo tanto, el WiFi es muy importante.
Según mis primitivas investigaciones, lo que yo necesito en esta vida es una Palm en un Plan Elite*. Claro que yo quería la Treo 750, por lo que obviamente ésa es GSM y por lo que entiendo la tendría que usar en el [larga lista de improperios] servicio de Telcel de [improperio], así que la opción es la 700, sea Windoze o PalmOS. Según el sitio, sacar una de éstas con Iusacell cuesta unos $6000, mientras que la 750 cuesta $500 USD en su país de origen. Las 700s no se venden sin plan.
Listo. Lo que tengo que hacer es ir a los EE.UU., comprar una Treo 750, vendérsela a algún incauto que por cualquier razón desconocida la quiera para usarla con Telcel o Movistar, y usar el dinero para pagarme una 700.
También podría poner un puesto de tamales.
------ * Lo que yo verdaderamente necesito es un curso de telefonía celular para dummies. Lástima que el libro no exista todavía. Y no existe. Ya lo busqué.
Así nos vemos, y es la cosa más triste del mundo. Pagamos impuestos sobre los coches que dejamos embarrados a causa de los baches de las calles que no se repavimentan porque el dinero de los impuestos que pagamos no alcanza, mientras los de arriba reciben aguinaldos y regalos de reyes equivalentes a mucho más dinero del que algunas personas verán junto en toda su vida. Una vez que alguien es elegido para estar arriba, no hay manera de coercerlo ni sancionarlo por las barbaridades en que incurre, porque además tenemos el descaro de darles un fuero que aparentemente los pone por encima de la ley. Evidentemente, son más abusados que nosotros.
Nuestros salarios son miserables. ¿Por qué la gente arriesga su vida por cruzar un desierto? Dudo que sea porque del otro lado en una hora se gana el doble de lo que de éste se gana en un día. Supongo que la pizza de oreo tendrá algo que ver. Mientras, sube la gasolina; sube la despensa; sube el dólar; sube el transporte; sube todo, menos los salarios. Y todo está bien, y el presupuesto se conlleva, más que llevarse, hasta que llega el momento, otra vez, de pagar impuestos sobre los coches que dejamos embarrados en todas partes a causa de los baches de las calles que no se repavimentan porque el dinero de los impuestos que pagamos no alcanza, mientras los de arriba reciben salarios mensuales equivalentes a mucho más dinero del que algunas personas verán junto en toda su vida. Ya lo dije antes: habría que haberse puesto abusado.
No deberíamos permitirlo.
Alguien debería hacer algo.
La gente debería quejarse.
Cada uno de nosotros es alguien, y todos juntos somos la gente, y sin embargo, nadie hace nada; y no nos culpo: la verdad es que de sólo pensarlo, se cansa uno. A veces parecería que me muevo lento; nada más estoy cansada de cambiar el mundo en mi cabeza.
Por eso en las próximas elecciones voy a votar por Obama. O por Bono.
Así que no mentimos. Los mexicanos pueden bien ser descritos como abusados, nada más que la mayoría lo está en voz pasiva.
Entiendo el concepto de alta definición, y la diferencia entre Blu-Ray y HDDVD. Las he evaluado y explicado a otras personas. A pesar de mí misma, hace mucho tiempo decidí que no me importaba. Que no necesito una pantalla HD, ni decidir entre un BR o un HDDVD, porque el DVD estándar y mi TV de 21" tienen suficiente definición para mí, y no necesito ver las imperfecciones que el HD conlleva.
Claro que la industria está en desacuerdo. La industria opina que necesito evolucionar, porque el HD además es una guerra que alguien tiene que ganar, y hacerse de una colección de DVDs regulares no habrá servido de nada cuando esos DVDs se vean ridículamente mal en una pantalla de 42" y tenga que migrarla al formato ganador; y no sólo lo opina, sino que pronto comenzará a imponerlo: las películas en formato de alta definición que están saliendo a la venta ya incluyen más escenas borradas y material adicional que los DVDs estándar. Si compro un DVD original en vez de grabar uno a partir de un avi que puedo obtener con la antena mágica que tiene mi computadora, es por los extras. Qué manera de empujarnos, industria. Por algo se inventaron las huelgas.
* * *
Todo detalle se aprecia mejor en HD. Bueno o malo, simplemente se distingue mejor. Los detalles son importantes, pero apreciar the big picture también lo es. Una característica de un buen líder es su capacidad de entender el panorama completo de una situación, y el papel que desempeña cada pequeña parte de la misma.
Tal vez el problema de decidir a dónde se está yendo es lo fácil que es ver la vida en HD: concentrarse en la calidad de los pixeles en vez de ver la imagen que forman en conjunto. He ahí otra razón para decir no al HD. Yo voto NO al HD.
* * *
LP está fuera de mi control. Demasiadas cosas están fuera de mi control. Creo que tanto ONTD termina por ofuscar la parte pensante de las personas. Tal vez sea la televisión, o el relativamente bajo grado de exigencia intelectual de mi trabajo actual. Pero siento que estoy a semanas de postear sobre la ironía que es que el libro de autoayuda de Lynn Spears todavía vaya a publicarse, y honestamente, no es justo.
Hace muchos (muchos) años ya, existió un lugar que en algún momento se llamó El Salón de los Espejos. Si ese lugar todavía existiera, esto probablemente estaría ahí. Pero las cosas cambian.
Llevo días encerrada en un lugar del cual estoy harta; un lugar que quisiera cambiar. Un lugar que quisiera limpiar, cuando menos, si no sucediera que todos mis esfuerzos resultan en vano. Últimamente me he resignado a pensar que necesito una especie de entrenador que me apoye durante el proceso, y que de otra manera, nunca nada cambiará. No sé qué más necesito para hacerlo. Es una de tantas cosas que debería cambiar, y no cambia porque yo no la cambio...
En todo caso, una vez más me encontré con algo que simplemente apareció ahí, no porque se hubiera ido, sino porque olvidé que ahí estaba, esperando a ser encontrado. Y una vez más, extrañé a quien lo creo... y pensar en la razón me asusta un poco. ¿Está ahí todavía, esperando a ser encontrada? ¿Existe todavía de verdad?
Hace mucho que no soy quien soy. Hace mucho que lo urgente me atrapó otra vez y me dejó sin tiempo para lo importante. Estoy harta de no tener tiempo para la gente y las cosas que más me importan, y de leer sobre una y mil personas que dejaron que su vida se les escurriera por entre los dedos. Tengo miedo de olvidarme de mí misma. Tengo miedo de no saber salir de donde estoy, y quedarme para siempre bajo un árbol, viendo la vida pasar, sin siquiera atreverme a subir para ver todo desde arriba.
Tal vez simplemente es momento de soñarlo todo otra vez... Desde otros lugares, a través de otros ojos, en compañía de otras personas.
Feel like trash, you make me feel clean I'm in the black Can't see or be seen... Baby, baby, baby, light my way.