17 de abril de 2015

Los hombres no lloran

 Los hombres no lloran. 
Y las mujeres tampoco.

Escuchado en la playa.  Supongo que es un avance. 

6 de febrero de 2015

Éste no es un blog de viajes

Probablemente porque soy demasiado dispersa como para mantener uno.  Éste sí lo es.  Pero me invitaron a colaborar en el blog de T'ai Spa, así que por qué no.

31 de enero de 2015

Jazmín de Luna

2:30.  Hoy conocí a un matrimonio que lleva 52 años de casados.  Tuvieron 8 hijos, y ya van por los 23 bisnietos.  Él está metido en el Círculo Bíblico o algo así, y ella no sabe leer.  Una pareja de lo más amable que te puedas imaginar.  Son personas humildes, pero el martes esperan a 10 de nosotros.  Hoy comimos en casa de una señora, doña Carmen, casada, con tres hijos, de 9, 6 y 2 años.  Se nota que es una familia muy unida.  Y se nota que son felices.
Te extraño. 

Cómo, casi 13 años después, de repente me acordé de ti podrá ser para siempre un misterio.  Aún hoy, casi 13 años después, necesito ver otra vez las pruebas físicas de que exististe, tan pruebas y tan físicas como es posible, y aun viéndolas otra vez no estoy convencida de que hayas sido real.  Hay veces en que estoy 99% segura de que no lo fuiste.

Pero ¿tan elaborado? ¿y sin motivo aparente? No puedo convencerme al 100% ni de una cosa ni de otra, porque no le encuentro explicación.  ¿Las vidas de todos están llenas de pequeños misterios sin resolver? ¿De notas anónimas, de recados incompletos, de amigos y amores que un día desaparecieron sin dejar rastro?

A veces trato de pensar en cómo se sintió que desaparecieras, de repente, de un día para otro.  Porque, para todo efecto práctico, desapareciste.  Las personas reales no desaparecen; quizá el verdadero misterio sea quién eras en realidad.   No lo recuerdo.   No recuerdo haber llorado, ni maldecido los cielos por tu culpa.  Hasta el día de hoy, a pesar de todo, más que cualquier otra cosa, lo que siento es curiosidad.  ¿Exististe? Si sí, ¿qué es de tu vida? ¿Todavía escuchas las mismas canciones? ¿Te acuerdas de mí? ¿Me buscas?  Y si no, ¿por qué? ¿quién? ¿con que fin?

Mi vida está tan llena de pequeños misterios sin resolver que mi idea del cielo incluye una sesión de respuestas.

29 de julio de 2014

Más extraño que la ficción (II)


La interminable historia de una persona que lleva tres meses tratando de ejercer un derecho otorgado libremente por el gobierno de México: cambiarse de compañía telefónica sin perder su número.  (Empieza aquí)

 "Claro que sí, le cancelamos el plan.  ¿Segura no quiere quedarse con Iusacell? Le ofrecemos $400 de descuento en uno de estos teléfonos de hace dos años, con un valor de $4,000 cada uno.  ¿No? ¿Segurísima? ¿Ya lo pensó bien? Bueno, ok, entonces lo quiere en prepago, ¿no? Ok, entonces va a tener servicio de aquí al día 15, y ya luego se pasa a prepago.  Nada más tiene que pagar su última mensualidad en un CAE que no sea éste, porque no sirve nuestra impresora.  ¡Tiene hasta el día 25!"

Solicité portabilidad en el Centro de Atención a Clientes de movistar (si algo puedo decir de movistar, es que al menos no tienen el cinismo de implicar que la atención que dan tiene algo de especializada), y me dijeron que regresara cuando me quedara sin servicio y que me acabara mi crédito porque ése no se porta.

Día 15: me quedo sin servicio, y voy al CAC de movistar.

"Er... no, pero aquí dice que Iusacell rechazó su solicitud de portabilidad, que porque su línea es plan."

"¿Y por qué me quedé sin servicio?"

Ah, porque di de baja el plan.  ¡De regreso a Iusacell! "¿No eso quería? Ah, bueno si quería que en vez de cancelarse se fuera a prepago, tenía que haber pagado un SIM.  ¿Nadie le dijo? Bueno, es que como cuando se lo decimos a la gente se enoja, hay ejecutivos que prefieren no decírselo al cliente."  Entiendo que cuando la gente quiere tener la razón, modifica y distorsiona lo que la otra persona dijo para quedar mejor.   Me encantaría decir "bueno, no fue tan así." FUE ASÍ TAL CUAL.  NO ME DIJERON PARA QUE NO ME FUERA YO A ENOJAR.

Ok, lo que sea.  Pagué un SIM más, y volví a solicitar la portabilidad.  "En una semana debe caer, ¡no olvide gastarse su crédito!." Pero no cayó.  "Es que Iusacell lo sigue negando, quién sabe qué pasará."

Para ese entonces, yo ya había pasado unas 3 horas acumuladas esperando a que me atendieran en el CAC de movistar.  Normalmente, esperar no se me hace terrible, porque gracias a Dios tengo un Kindle (y un celular, pero sin servicio, porque el crédito no se porta), pero movistar aparentemente odia a sus ejecutivos, y literalmente tiene a todo volumen un loop de audio/video que dura como 45 segundos.  Imagínatelo, por favor. Tu trabajo consiste en tratar con seres humanos, 8 horas diarias, escuchando un fragmento de canción de Bruno Mars una y otra y otra y otra vez.   Por algo su uniforme no requiere corbata.

Total que decidí que para ya no tener que seguir esperando, lo intentaría de nuevo a través de Twitter.  Y mientras, a poner una queja ante el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT, antes Cofetel).

Dos días después, me habla un fulanillo de Iusashit para decirme que no es culpa de Iusacell, es culpa de Movistar, porque hicieron mal el trámite: adjuntaron la factura de mi plan cancelado, cuando ahora mi línea está en prepago.
—Fulanillo, lo que me estás diciendo no tiene sentido, porque yo no le di a Movistar ninguna factura, ¿me estás diciendo que se tomaron la molestia de conseguirla para adjuntarla?
—Efectivamente.
—Eso no tiene ningún sentido, ¿de dónde la podrían haber sacado?
—No sé, pero debería poner una queja contra ellos ante el IFT.
o_o

El fulanillo le dijo entonces al IFT lo siguiente:

¿Quién se quiere cambiar a Telcel? Yo no. 

Respondí aclarando las inexactitudes del correo de Fulanillo, incluyendo la estupidez de que Movistar había presentado una factura inexistente; el 13 de junio a las 5:56 pm, el IFT me envió un correo diciéndome que el NIP de portabilidad que me había dado Movistar ya había expirado, de manera que me recomendaban comenzar nuevamente el trámite.

Le informé esto vía Twitter a los ejecutivos de Movistar, y su respuesta fue:






*suspenso*

*suspenso*






28 de julio de 2014

Más extraño que la ficción (I)

Cuando en el infierno se habla del servicio telefónico de México, los condenados al fuego eterno sienten pena por nosotros.

¿Qué dijeron? ¿Se cambió a American Express y vivió feliz para siempre? Ojalá la vida fuera así de fácil.

Déjame contarte la historia del regalo de navidad más costoso que me he hecho en la historia del tiempo que llevo haciéndome regalos de navidad a mí misma, o cómo le hice para pasarme el 47% de lo que llevamos del 2014 sin servicio telefónico.

Todo comenzó en diciembre de 2013, cuando decidí que quería un Moto X.  El Moto X, por si no lo saben, es un teléfono perfecto, y es importante aclarar que nada de esto fue su culpa. Faltando todavía 6 meses para que terminara el plazo forzoso de mi plan con Iusacell, saqué un MotoX con ellos; Iusacell, a diferencia de otras compañías, ofrecía el teléfono al mismo precio, pero con un año de servicio incluido.  No me vendría mal tener el servicio pagado seis meses después de que terminara mi plan, pensé, así que el sábado 13 de diciembre fui a comprarlo a un Centro de "Atención Especializada" de Iusacell, y le expliqué al "asesor" que quería tener mi número actual en el teléfono nuevo; me dijo que no había ningún problema, excepto que no tenían Moto Xs en existencia, y para que pudieran pedir uno el cliente (yo) lo tenía que pagar por adelantado, así que lo hice.

Si yo hubiera sabido lo que me esperaba en este momento de felicidad...

Una semana después, el día 20, llega el Moto X, y todo es felicidad, excepto, me comenta el "asesor", que no tienen sistema para hacer el cambio de línea.  "Debe regresar en cualquier momento", dice, "porque ya llevamos así dos semanas."   Amablemente, no lo niego, se ofreció a avisarme cuando tuvieran sistema y a hacer el cambio de líneas de forma remota para que yo no tuviera que regresar al "CAE".   El día 27, por fin, me dice que ya hay sistema, que hará el cambio de línea, que los teléfonos se quedarán sin servicio unos 15 minutos, y que cuando se reactiven hay que marcar *228.

Pasaron 15, 20, 30 y 60, y nunca regresó el servicio.  Me puse en contacto con el asesor, y me dijo que aparentemente se habían quemado los chips, y que no me preocupara, que pasara al "CAE" al día siguiente y me darían unos nuevos.

Día 28: Un asesor diferente me explica amablemente que no tienen sistema, así que no pueden hacer nada, ni tener acceso a mi cuenta ni mucho menos reactivarme ninguno de los dos SIMs.  "¿Como cuánto tardará?" "No sabemos, pero si gusta puede regresar en 45 minutos."

Compañero, no te voy a quitar el tiempo: pasaron 45, 150, 300, 1000 y 10,000 minutos.  Pasaron exactamente 36 días y nunca regresó el sistema de Iusahell.  El día 6 de enero, después de 10 días de cargar dos ladrillos por la vida, puse dos quejas ante el IFT y Profeco (una por cada teléfono), y el 23 de enero tuve una sesión de Concilianet por cada queja.  Iusashit, déjenme platicarles, no considera un abuso tener a un usuario sin servicio telefónico por un mes, ni porque el usuario esté pagando el servicio.  Su idea de "conciliar" fue reembolsarme un mes del servicio que no me prestaron en el plan de plazo forzoso, y reembolsarme UNO de los SIMs que se quemaron durante el relajito... Yo terminé pagando el otro, porque por el amor de Dios, ya estaba harta de lidiar con esa gente y sus groserías.  Ah, y aceptaron el Moto X que me había servido una semana, sin cobrarme nada por la semana que lo usé, ¡woo!

Pero bueno.  Otro Moto X (más económico, y aparte liberado) llegó a mi vida, y no me quedó más que esperar a que venciera el plan para cambiarme de compañía, y ya, ahí acabó todo.

¡Eh, finta!

Llegó el 8 de mayo, día mágico en que acababa mi plan con Iusashit.  Tomé mis precauciones: averigüé qué día había que solicitar la cancelación, cuándo se podía solicitar la portabilidad a otra compañía (en este caso, movistar), cuál era el procedimiento, etc.   ¿QUÉ PODÍA SALIR MAL?

La lista de cosas que salió mal es ridículamente larga.  Tanto así, que la dejo para la siguiente entrada.


20 de agosto de 2013

Las noches son más difíciles.

 Ésta no ha sido la mejor semana.

Alguna vez leí que una muerte inesperada, "injusta", como la de un adolescente o alguna por estilo, siempre es más dura para todos que, por ejemplo, una muerte "natural", como la de un anciano.  Que en esos casos la gente siente hasta un poco de alivio, porque la persona está mejor, etc.  Tenía sentido, y lo acepté como cierto por mucho, mucho tiempo.

No sé si sea así; la verdad, no tengo manera de comprobarlo (ni quiero, por el amor de Dios).  Pero sé que 89 años son muchos años de que una persona pueda ser considerada "anciana", y aquí estoy, hecha un mar de lágrimas un martes a las 12:18 pm.  No es que fuera una sorpresa, pero jamás me esperé que me doliera tanto, tanto, tanto.

El domingo el padre pedía por su alma y le rogaba a Dios que la dejara entrar al Cielo, y sé que lo hacía por que no la conoció.  No sé qué sigue, pero sé que minutos después de que su cuerpo se rindiera, Jobita ya estaba high-fiving a million angels, o en un spa para el alma, o convertida en la estrella más brillante que podremos ver en algunos años, o reencarnando en un bebé destinado a tener todo lo que siempre soñó.  Si alguna vez dijo o pensó algo malo de alguien, nunca fue frente a mí.

Por eso estoy segura que no lloro por ella; lloro porque sólo la tuve 32 años, y no la aproveché.

Durante el día tengo suficientes distracciones y no lo pienso demasiado, aunque la verdad es que estoy medio insufrible. Las noches son más difíciles.  No puedo evitarlo; en estos tres días he pensado más en ella que en los últimos tres meses... o años.  Trato de repasar en mi mente las cosas que no quiero olvidar.  Los cuentos del Pato Donald, los cuentos de Perico y los... ¿cabritos? El mojón en el cajón, su risa, cómo decía "bueno" cuando contestaba el teléfono... Cómo nos saludaba y cómo se despedía.  Cómo nos decía adiós con el brazo.  Cuando se quedaba dormida comiendo, o viendo tele.  La tortuga que la seguía para que le diera de comer.  "Le falta su salito".  El sosquil.  Cómo se rió cuando le pregunté si de joven había sido rubia.  "Es que Jobita es calmosa".  Cómo se hacía su zorongo.  Su rebozo rosado para cuando hacía frío. El ollejo de las tortillas.  Que nos decía que las figuritas de masa no servían, pero aún así las ponía en el comal.
Nunca pensé que me despediría de los restos mortales de una persona. Fue raro, pero... necesario también, de alguna manera.  Parecía que estaba dormida, como tantas veces frente a la tele.  Sentí su mano, lisita, alguna vez tan fuerte... la mano que me llevaba de regreso de la escuela, que me hacía la comida que yo quisiera, que me hacía jugo o limonada, que me compraba arepas, que tapaba su cara cuando se reía, y le repetí, cuantas veces pude, al menos algunas de las que se lo debí decir en este mundo; nunca las suficientes, pero al menos con la seguridad de que me estaba escuchando: te quiero mucho, Jobita.  Te quiero mucho.  Que nos volvamos a encontrar.

21 de junio de 2013

Intervención


Photo by Hugo Carvoeira

Let me occupy your mind
As you do mine

Siempre he creído que en la música se esconde gran parte de la sabiduría de la vida y de la gente, incluso si es únicamente para comunicar que hay gente que tiene cabeza de chorlito.

I put my faith in something unknown
I'm living on such sweet nothing
But I'm tired of hope with nothing to hold
I'm living on such sweet nothing

Y sí he encontrado una descripción de toda esta situación; la comprendo perfectamente y me queda clara, pero no encuentro la manera de escapar.  Lógica, racionalmente, no me queda duda de que no puedo seguir atada a este constante anhelo de algo que en realidad no existe.  No es algo que esté en mis manos; no es algo que requiera un poco de fe y un montón de valor.  No depende de mí.  Vivo de una esperanza, alimentada por... nada.  No tengo ni el rastro de la más mínima evidencia que apunte a que tengo motivos para creer que en algún momento podría recibir la más mínima evidencia que valide el hecho de que sigo esperando a que ocurra algo que no va a ocurrir.  

Or should I give up
Or should I just keep chasin' pavements
Even if it leads nowhere
Ríndete, Adele, sé mi ejemplo a seguir. 

Ya no espero una señal de que algo vaya a ocurrir; más bien espero con ansias algo que me permita por fin liberarme de este peso que arrastro conmigo cada día.  Pongo límites, los invento, hago todo lo posible por explicarme a mí misma que es momento de rendirse.  Lo entiendo.  Sin embargo, como película de Disney (o SailorMoon), siempre queda una partícula brillosita, una sola, que es suficiente para volver a encender todo el merengue, hasta que me vuelvo a encontrar a mí misma preocupándome por qué dijo, cuándo y a quién.  

Rotting like a wreck on the ocean floor,
Sinking like a siren that can't swim anymore
'Cause our songs remind me of swimming,
But I can't swim anymore

Al menos una persona ya escribió una guía para manejar este tipo de situación.  Aun así, más de una vez he pensado que lo que yo necesito es un exorcismo.