14 de junio de 2011

Un pequeño salto para una cocinera.



Nunca olvidaré, hace ya algunos años, la primera vez que cociné en mi casa. El tiempo que viví sola aproveché para experimentar, para aprender, para comprar libros y recetarios, y por las reacciones de los compañeros que de repente me caían para desayunar, comer, cenar o gorronear pastel, creo que no lo hice tan mal.

Así fue que ya de regreso en la blanca Mérida, saqué uno de mis libros y me decidí a hacer la pasta que adornaba la portada: un fetuccini en salsa de queso crema con listones de calabacitas italianas. No demasiado complicado, muy lucidor y, pensé yo, hecho con ingredientes que le tienen que gustar a todos en mi casa.

Mi papá, en una de esas anécdotas que la gente que lo conoce diría que lo caracteriza, se sirvió una cantidad cautelosa y lo probó.
—Hmm. Está muy bien, pero pienso que deberías dejar que tu mamá cocine.

No fue exactamente un voto de confianza, y por mucho tiempo fue mi boleto a limitarme a jugar con el hornito mágico.

*   *   *

Ayer estaba leyendo Harry Potter como normalmente lo hago en el trabajo (sí, así es). Harry llegaba a la Madriguera después de una corta temporada con los Dursley, y la Sra. Weasley opinaba que se le veía desnutrido; leí como literalmente por arte de magia, le sirvió un tazón de sopa de cebolla, y-- Hmm, qué rico… sopa de cebolla. ¿Será difícil hacer la sopa de cebolla? La receta debe estar en internet.

Aparentemente, la sopa de cebolla es un objeto muy brillante. Busqué una receta, le mandé a mi mamá un mensaje para checar los ingredientes faltantes e hice planes para ir a Chedraui saliendo de trabajar.

Habiendo hecho eso regresé a la cada vez más trágica historia de Harry Potter, que es irrelevante para efectos de esta historia. También hasta cierto punto irrelevante es comentar la sorpresa que me llevé con el amplio surtido de chunches extravagantes y productos importados que hay en Chedarui; hasta pensé en hacer un check-in en Foursquare, pero decidí que a nadie le interesaría (mucho menos a Don Chedraui) saber que estaba en Chedraui. Como dije antes, irrelevante.

Llegué a mi casa y me puse a trabajar. La receta, en parte gracias a la amplia variedad de chunches extravagantes de las que mi mamá y yo hemos surtido su cocina, fue extremadamente fácil de seguir, y sin contar la quemadura que me di al servir la sopa como alguien que sólo ha cocinado tres veces en su vida desde el 2003, todo salió de maravilla y la sopa quedó lista para servirla con la cena.

Porque conozco al Dr. N y su aversión a romper el orden natural de las cosas, no le preparé una porción para él solo, sino que lo invité a probar la porción de la Sra. N.
—Está muy bueno… para el medio día —comentó, fiel a su propio orden natural, mientras se preparaba para tomar otra cucharada —. Deberías experimentar más seguido.
— ¡¿Cómo…?! ¿Después de aquella vez en que me dijiste que debería dejarle la cocinada a Mamá?
—Bueno —continuó, todavía tomando de la sopa de la Sra. N —, eso fue hace como 15 guisos.

12 de mayo de 2011

Not at a place called Vertigo

No lo puedo creer. Y tan no lo puedo creer que estoy segura que hay gente a mi alrededor que lo puede creer todavía menos.

Me parece surreal estar aquí, sentada, viendo vídeos del concierto de U2 en el D.F…. en YouTube. Ése es mi lugar. De ahí soy. Ahí es donde más me siento yo.

¿Cómo pasé de tres a uno, y luego a ninguno?

Me siento como alguien que no sólo no conozco, sino que por quien hace un año habría sentido un poco de pena. Necesito recordar que ésta no soy yo, y que esta decisión, por dolorosa que parece ser ahora, fue puramente estratégica y obedece a un bien mayor.

Y entiendo cómo se escucha lee esto. No es lo que parece. U2 no es sólo el fin, sino en muy gran parte, el medio. El fin es la experiencia, los amigos con los que me reencuentro, los recuerdos, las expectativas, la emoción cuando llega el momento… Es totalmente subjetivo, pero es de las mejores sensaciones del mundo. Es al mismo tiempo un hobby y una adicción.

Está bien. Estoy explorando, me estoy conociendo, y me estoy dando tiempo para sanar y reinventarme. Tal vez aún no sé quién quiero ser, pero sé quién soy y quién no quiero ser, y estoy trabajando en conseguir todo lo que necesito para averiguarlo.

Está bien, está bien, está bien. She moves in Mysterious Ways.

9 de mayo de 2011

Halgo que festejar [sic]

Me llegó un mail.


No puedo contra la curiosidad.  Un restaurante local con nombre de cuadrúpedos de cuellos largos me invita a una fiesta, y verdaderamente están manejando una súper promoción.



¿Cuatro botelllas?  No cualquiera.  Verdaderamente es una ganga.  Ni mencionemos los pases de cortesia, creo que eso ya son palabras mayores.


¿Por qué no querría seguir recibiendo mensajes? ¿Qué posible motivo podría tener para no querer disfrutar de estos mensajes tan evidentemente repletos de creatividad? 

Nada más eso quería decir.
  

25 de abril de 2011

Ouch.

Algo pasaba con Jovita; estaba mal. Alguien trataba de cargarla, pero yo le decìa que no y lo hacía yo misma. Aprovechaba para decirle que la quería mucho, y le preguntaba en qué le podía ayudar.  Renuente, me dijo que quería un té.
Eran casi las nueve, y yo estaba un poco preocupada por no llegar a trabajar.  Por más que buscaba, en la cocina, en el jardín, en muebles y repisas, no encontraba nada que pudiera hacer té para ella. Pensé que tendrían que entender que por cuidar a Jovita es que había buscado trabajo en Cancún.
Mi jefa llegó en algún momento, y se puso a ayudar.  En mi desesperación, salí y me subí a un taxi que me llevara a algún Oxxo sobre la autopista para comprar té.  Pensé que era irresponsable irme sin avisar que me iba, pero no me importó.  Llegué a la tienda, que resultó ser parte de una oficina corporativa. 
Vivía en un departamento en la playa. La playa parecía ser la misma donde había visto subir la marea antes, pero el mar estaba lejos.  En el primer piso estaban instalados Ana, y creo que Mariana y Tío Raymundo. El otro departamento debía estar desocupado, pero no lo estaba.

25 de marzo de 2011

Mamma mia!

Hace algún tiempo, mi hermana y yo fuimos entrevistadas vía email sobre nuestro viaje a Europa y los conciertos a los que fuimos estando allá para una publicación.  Luego, algún editor de esa publicación (cuyo nombre no se revelará para contribuir al misterio) tomó frases aleatorias de dicha entrevista, las combinó con algunas fotos de los eventos y nunca nadie volvió a hablar al respecto, porque así de penoso fue.

Habiendo pasado ya el tiempo necesario para que se nos pase la vergüenza, he aquí un pequeño acto de contrición, en la forma de un verdadero recuento de lo que fue visitar Roma.


La cosa con Roma es que es una ciudad que tiene literalmente milenios de antigüedad, y sigue siendo la misma.  Según lo que un guía nos dijo, partes de la actual Roma están prácticamente 8 m por encima de la antigua Roma, porque en más de una ocasión se decidió que era más fácil construir sobre los escombros de lo que había, en vez de quitarlos para construir.  A lo que voy es que en Roma si tiras una piedrita al azar seguro cae en un lugar histórico, y es verdaderamente tanto lo que hay que es ridículo pensar que con una de esas guías visuales será suficiente.


La bóveda falsa de la iglesia de San Ignacio, pintada por Andrea Pozzo.



Uno de los descubrimientos más valiosos que hicimos estando en Europa fueron los Free Walking Tours, en los cuales un guía te lleva por diferentes partes de la ciudad, mostrándote detalles y contándote historias de los que bien podrías pasar de largo en el camino a las zonas más turísticas.  En Roma, el (muy recomendable) FWT New Rome Free Tour comienza en la Piazza di Spagna, todos los días a las 5:30pm, e (incluye entre muchas otras cosas) visitas a la increíble iglesia de San Ignacio, al Panteón, al acueducto romano (el único que queda), evidentemente a la Fontana di Trevi, la columna de Marco Aurelio, la iglesia de San Andrés... Bueno, sobra decir que vale la pena.  El tour, por si no fuera obvio, es gratuito, excepto por las propinas (totalmente voluntarias) que los guías hacen una gran labor por ganarse.


Ahora, ¿has oído decir que Roma está en ruinas? Pues... más o menos. Honestamente, las partes más históricas de la ciudad, incluyendo el Coliseo y sus alrededores, podrían pasar por montones de rocas, es decir, claro que impresionan y todo, pero al igual que las pirámides mayas, es el contexto de su mejor momento el que verdaderamente les permite cobrar vida y relevancia a nuestros ojos cuando las exploramos.   En otras palabras, por favor nunca visites el Coliseo, y mucho menos los foros romanos, sin guía.

    
     
 
 
   


Por otro lado, la comida.

No les voy a mentir: desde que se confirmó que estaría en Roma unos días, y hasta el día que me pusieron un plato enfrente estuve esperando CON SINGULAR EMOCIÓN el instante mágico en el cual mis papilas gustativas tuvieran el placer de saberse en Italia.  La realidad es que, como muchas cosas, hay que saber dónde tener ese placer.

La primera noche fuimos a Luzzi, a un par de cuadras del Coliseo (y de la vía Merulana, donde estaba nuestra posada).  Espero que las fotos hablen por sí mismas.






La pizza italiana es, como todos han de imaginarse, totalmente diferente a lo que nosotros conocemos como pizza.  Es muy delgada, normalmente pequeña y MUY sabrosa; es de hecho tan delgada que parece difícil poder comerla con la mano.   Los ingredientes son totalmente frescos, y van desde queso de cabra hasta prosciutto o huevo duro.  Nada de pepperoni ni jamón tal cual.  El estar hechas al horno les cambia el sabor.  Honestamente, no sé si en algún lugar he probado una pizza que se le aproxime, como para poder dar una idea.


   


Por otro lado, también fuimos al ristorante La Rotonda, cerca de la Piazza de la Rotonda (dígase, el hermosísimo Panteón).  En una escala del 1 al 10, le doy un -14.  Jamás en mi vida probé comida tan mala.  La pasta, insípida y fría; el pan, como de hace tres días; el "filete de res" en salsa de champiñones era más bien jamón de res con "gravy" de lata; la ensalada no tenía aderezo; el tiramisú estaba verdoso; el servicio, abismal... Para colmo, al final de la noche la mesera nos armó un ESCÁNDALO cuando le pedimos que nos dividiera la cuenta en dos tarjetas de crédito.  Una experiencia surreal.

NOT.

   



Por otro lado, lo que sí es una delicia sin igual es el gelato.  No puedo decir cuántos habremos consumido, no sólo porque no me acuerdo, sino porque si me acordara posiblemente me daría vergüenza.   Queda claro que, con sólo cinco días, no había tiempo de causarnos tanto daño los unos a la otra (porque me cae que mi obesidad sería su beneficio estabilidad económica vitalicia y nada más), pero de las gelaterías que visité, la que indiscutiblemente queda en primer lugar es la de la Santa Signora (que no sabe que su gelateria se llama así; en realidad no sabemos cómo se llama).  Está cerca del Panteón también, justo al lado de un Despar, lo que me hace pensar (según Google Maps), que está sobre la via Giustiniani que lleva hasta la Rotonda.  En todo caso, aquí hay una foto para que no se pierdan, porque honestamente, PEINAMOS la zona con tal de regresar.

El templo de la Santa Signora del Gelato.
El segundo lugar se lo lleva la primera gelateria del lado izquierdo al entrar a la Isola Tiberina.  No se pierdan. Acepto recomendaciones y reseñas de otros lugares para cuando regrese (pronto, jaja).

En fin, Roma. Evidentemente no puedo cubrir todo lo fantástica que es la ciudad, porque sobre ella se ha escrito más de un libro; por otro lado, ningún libro puede describirte lo que tú sentirás una vez que camines en sus banquetas angostas, cruces sus calles entre enjambres de elegantes ejecutivos en motos, y viajes en el tiempo cada vez que entres a una iglesia.   No es sólo que los antiguos edificios romanos estén en ruinas (lo están), sino que la ciudad en sí no parece estar en las mejores condiciones; hasta las zonas más turísticas están bastante descuidadas, pero las iglesias...  Al menos yo nunca había visto nada igual.

San Giovanni in Laterano = San Juan de Letrán





Pero todo lo volvería a ver con guía.

1 de marzo de 2011

No es por nada, pero mi sueño de anoche está como para que se mueran de envidia.

 Soñé que me iba de viaje.

Creo que en el momento no lo procesé, pero ahora que lo recordé me doy cuenta que estuvo genial, porque yo iba en una parte del avión que no estaba cubierta: era más bien como estar en una montaña rusa, a tal grado que para cuando empezó la aceleración para el despegue yo estaba todavía buscando mi cinturón de seguridad, preocupada no sólo por lo inseguro que era despegar sin cinturón, sino también por la posibilidad de llegar a mi destino con bichos en la cara.  Cabe mencionar que no todos los asientos eran así, pero la otra persona en mi fila en uno como ése era Bryan Batt.  

Llegamos a nuestro destino (sin bichos en la cara, para quien estuviera con el pendiente), y fue entonces que me di cuenta que algo no estaba bien. Mi hermana y mi abuelita estaban ahí, y yo sabía que yo no iba al mismo lugar que ellas... y así relacioné que no sabía en qué aeropuerto estaba, ni a dónde estaba yendo.  "Debo estar soñando, porque esto no tiene sentido".  Mi hermanita me dijo que estábamos en Houston, y nos detuvimos en una tienda como de souvenirs, o folletos, ni siquiera sé, a ver qué había.

Siendo en este momento casi la una de la tarde, supongo que es natural no recordar nada más al respecto.

Por todo lo sagrado que existe en este mundo

 Google, necesito, NECESITO pedirte un favor.  No, no que me contrates, aunque honestamente, no estoy lejos de rogar por eso también.  Lo que estoy por solicitar es algo que ha sido una minúscula piedrita en mi zapato durante mucho tiempo, pero como toda piedrita en un zapato sobre la cual no se tiene ningún control, me está volviendo loca.

Loca, al grado de haber ideado esta ridícula (e improbable) manera de llamar su atención sólo durante el tiempo suficiente para tal vez lograr que se le dé atención a esta bicoca de situación.

POR TODO LO SAGRADO QUE EXISTE EN ESTE MUNDO:

(Redirigir sí)

REDIRÍJANME.  REDIRÍJANNOS.  No nos redireccionen.  No se igualen a los cajeros de Banamex que en más de una ocasión me han invitado a aperturar una fantástica línea de crédito.

¿Por favor, por favor, por favor?

23 de febrero de 2011

Hasta el América juega mejor en el Azteca que en el estadio de los Venados.


Va a ser un bistec con papas.

15 de febrero de 2011

Don't refuse to let me go.

 ¿Qué hay en tu universo paralelo? ¿Quién vive en él? 

Lights will flash before my eyes.

¿Piensas en eso alguna vez? ¿Qué haces ahí?

I can't get it right.

¿Por qué la misma escena una y otra vez? 

Loneliness be over.

¿Por qué te rehúsas a mirar hacia otro lado?

When will this loneliness be over?

5 de febrero de 2011

Pompeya

 Esta ha sido una semana intensa, y como sucede algunas veces durante mis semanas intensas, tuve la oportunidad de leer un par de libros para acompañarme.  Uno de ellos fue "Pompeya", de Robert Harris, y fue lo suficientemente interesante para llevarme a leer un poco más sobre Pompeya, y los volcanes, y Martinica, y los flujos piroclásticos, y Eyjafjallajökull, que, en buen plan, es más difícil de pronunciar correctamente de lo que uno puede imaginarse nada más echándole una miradita.

La naturaleza es algo excepcional, lo mismo que la historia registrada del hombre (o más bien, en este caso, la manera en que el hombre registra la historia), y la ciencia y su habilidad para descifrar lo que en algún momento fue un misterio.

Pompeya. Después de la erupción del Vesubio la gente se olvidó de Pompeya y Herculano, y durante 16 siglos, fue como si nunca hubieran existido; a pesar de eso, hoy no sólo nos queda muy claro su significado histórico, sino que sabemos con relativa exactitud cómo se desarrolló todo el fenómeno volcánico.  Hoy, prácticamente 19 siglos y medio después.

Tanto en el libro de Robert Harris como en Wikipedia se pueden encontrar las descripciones que los Plinios (el viejo en uno y el joven en otra) habrían hecho de la erupción del Vesubio, y son fantásticas: describiendo la nube de ceniza como un pino, calculando su altura, su extensión... todo así, empíricamente. Hoy una ciencia tan relativamente nueva como lo es la vulcanología puede explicar y reconstruir con lujo de detalles la erupción de un volcán hace 2000 años, relacionando lo que hoy sabemos con la descripción que de una u otra forma sobrevivió hasta ahora.

1.5 millones de toneladas de piedra pómez por segundo.  100,000 Hiroshimas.  Cenizas levantándose hasta la estratósfera.  Un tsunami.

Todo documentado y explicado. Todos los signos, todas las advertencias.  Todos estaban tan ocupados viendo los árboles que no se dieron cuenta que estaban perdidos en el bosque.  Martinica, ni se diga... Más de 35,000 personas que murieron instantáneamente y sin mayor aviso que todos los que la naturaleza dio.  Quemados "vivos" en cuestión de un segundo, por un flujo piroclástico.  Una nube asesina.

Brian Greene, un astrofísico cuántico especializado en la teoría de los filamentos (como el Dr. Sam Beckett, pero con un look más como el de Ryan Stiles), hablaba con Stephen Colbert sobre cómo por medio de las matemáticas se pudieron predecir hechos científicos mucho antes de que dichos hechos pudieran ser comprobados; la forma de la Tierra, su rotación y traslación, los planetas y sus propiedades, la constante expansión del Universo, e inclusive la existencia de los hoyos negros y la antimateria.  Todas cosas que la ciencia sospechó y halló los medios para comprobar después.  Ahora hablan de universos paralelos, de manera que nuestro universo no sea el uni-verso que creíamos contenía todo lo que existe.

¿Qué seguirá?


Ryan Stiles está enojado porque su
doble ñoño ya estuvo en el Report y él no.
En su defensa, yo también me enojaría si en vez de
a Colbert viera a Charlie Sheen
todo el tiempo.

8 de enero de 2011

Heartless.

 How could you be so heartless?

Desde hace tiempo que quería escribir esto.  A principios de diciembre escuché en la radio a la Sra. Isabel Miranda de Wallace, y de cómo al parecer habían encontrado los restos de su hijo, por la descripción de sus secuestradores: lo habían metido a una bolsa de plástico transparente y lo habían "asegurado" con cinta canela.

Eso le entregaron a una pobre señora.  A su hijo, en una bolsa de plástico con cinta canela.

¿Quién hace eso? ¿Qué clase de persona se tiene que ser para matar a alguien así, y no sólo a una, sino a cuántas personas, de las maneras más ridículamente crueles posibles?  Decapitados, incendiados, mutilados, disueltos en ácido... Este tipo de cosas deberían existir en las películas, y no ser tan cotidianas que ya ni siquiera tenga caso publicarlas.  ¿Qué siente esta gente?

¿Qué siente la gente que piensa que está mal que se persiga a este tipo de personas? ¿la gente que de una u otra forma contribuye a financiar estas actividades, sin pensar por un segundo en las consecuencias?  ¿la gente que considera a esta gente héroes porque de alguna manera contribuye a su "bienestar"?

Si estar en contacto continuo con algo te hace inmune a él, ¿qué podemos esperar de una generación que está creciendo entre cabezas desaparecidas y fosas comunes? ¿qué podemos esperar de una sociedad en donde un niño de 14 años está involucrado en las muertes de más de 300 personas?

How could you be so heartless?

7 de enero de 2011

Que no te vean la cara de WTF

¿Sabían ustedes que cada viernes a las 12pm Profeco responde dudas sobre consumo en su sitio web?

En un momento de estrés en su vida, piensen en lo que debe ser trabajar en Profeco y tener que responder a lo siguiente:


Del Profeco Chat #63.

27 de diciembre de 2010

Un recadito

 Al hijo de toda su madre DESGRACIADO que tuvo a bien embarrar su auto contra el mío y continuar con su vida como si no hubiera dejado esta huella en mi vida:

Y feliz Navidad a ti también

Púdrete, pero aún más importante, consigue ayuda profesional, porque además hay que ser bien tarado para meterle tal golpe a un auto estacionado.

Y Feliz Navidad a ti también.

10 de noviembre de 2010

Tía Leonor (y III)

 Es una de esas cosas que es real y no es real.

Tía Leonor. 

"No se puede luchar contra el destino: El que nace puerco, muere cochino"

2 de noviembre de 2010

Black Holes and Revelations

Do it on your own
Makes no difference to me
What you leave behind
What you choose to be...

Hace tres meses era un monstruo.  

27 de octubre de 2010

Libros 2010

Malcolm Gladwell - Outliers
Douglas Adams - The increasingly inaccurately named Hitchhiker's Trilogy:
* The Hitchhiker's Guide to the Galaxy
* The Restaurant at the End of the Universe
* Life, the Universe and Everything
Mostly Harmless
Young Zaphod Plays it Safe
So Long and Thanks for All the Fish
Malcolm Gladwell - The Tipping Point
Isaac Asimov - Cuentos Completos I
J.R.R. Tolkien - El Hobbit
Malcolm Gladwell - What the Dog Saw (28/7)
José Saramago - El Viaje del Elefante (9/8)
Paulo Coelho - La bruja de Portobello (12/8)
* Memoirs of a Geisha - Arthur Golden (20/8)
La Bastarda de Estambul - Elif Shafak
The Girl with the Dragon Tattoo - Stieg Larsson
The Girl who Played with Fire - Stieg Larsson




12 de septiembre de 2010

Indignación

Comencemos recordando algo que todo el mundo sabe: la Historia es, ante todo, ingrata.  Independientemente de quién la escriba y con quién se pretenda quedar bien al hacerlo (que son los factores que con mayor frecuencia llevan a "maquillar" los hechos de una u otra forma), sucede que gran parte de lo que aprendemos de historia lo hacemos cuando niños, a una edad a la que es más fácil entender las cosas en términos de blanco y negro: éstos eran los buenos y aquéllos eran los malos; esta guerra se ganó porque este ejército era más valeroso, aquélla se perdió porque nunca falta el traidor que se vendió a los malos.

Muchas veces tendemos a olvidar que los protagonistas de la Historia son personas como nosotros que sobre ellos aprendemos: con luces y sombras, cualidades y defectos, dilemas éticos y decisiones difíciles por tomar. Olvidamos que, a pesar de lo que digan los libros (y las novelas de Televisa las telenovelas mexicanas), ni los santos son santos, al menos no como normalmente entendemos el concepto de santidad.  Así, tenemos que gran parte de los héroes de la Independencia (y ni se diga de la Revolución) actuaron en su propio beneficio, y que los "villanos" de la historia desde la antigüedad, muchas veces buscaban lo que ellos consideraban lo mejor para sus pueblos.  Si no, vean a Hitler, quien, a pesar de sus conocidas tendencias genocidas, comenzó por reconstruir un país arruinado por una guerra previa, al grado de dejarlo listo para sostener una nueva durante seis años.   ¿No sueña Latinoamérica con un líder así? Sin la parte del genocidio y la guerra, claro.

Aún así, el peso del genocidio y la guerra es mucho mayor que el del crecimiento moral y económico; el peso de la inconformidad y la pobreza del pueblo le gana al de las buenas intenciones malinterpretadas e impotencia contra las instituciones preestablecidas; el peso de la constante reelección nos hace ignorar la modernización de un país durante el cambio de siglo; y por otro lado, la independencia del país y el  establecimiento de una democracia cuentan más que las intenciones cuestionables y la hilera interminable de traiciones y cobardías que, por razones que serían mejor explicadas por Malcolm Gladwell, siempre han caracterizado a nuestros héroes nacionales.  Y probablemente a los de casi cualquier otro país.   A fin de cuentas, para los fines de la Historia como ésta se conoce mayormente, Hitler, María Antonieta y Porfirio Díaz  fueron los malos, y los héroes de la independencia, los revolucionarios (mexicanos y franceses) fueron los buenos. Excepto Victoriano Huerta.

Así es la Historia.  Todos sabemos que es injusta, ingrata e incompleta, pero como ciudadanos comunes la aceptamos así, porque sería ridículo pasarnos la vida analizando los motivos y los matices que caracterizaron a los personajes históricos que normalmente categorizamos como buenos o malos.

Estudiamos Historia porque, en teoría, si lo hacemos bien no tendríamos que repetirla, porque entenderla bien nos daría una idea de quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde queremos ir.  Pero olvidamos que quienes protagonizaron la historia de una u otra manera, todos ellos, todas esas personas cuyos matices normalmente no tomamos en cuenta, están muertas.  No somos nosotros, ni unos ni otros.  Si las cosas hubieran sido diferentes y las "causas" de los combatientes hubieran estado invertidas, estaríamos de acuerdo con lo opuesto totalmente de lo que históricamente defendemos.   Somos personas diferentes, con creencias diferentes a las que protagonizaron la historia, porque vivimos en tiempos diferentes en circunstancias diferentes.  ¿Qué caso tiene pelear por "cambiar" nuestra percepción del pasado, si no es para sustentar cambios tangibles a nuestro futuro?

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¿Es indignante que se haya erigido una estatua a los Franciscos de Montejo en una calle, probablemente la mejor conocida de la ciudad, que lleva su nombre?  Aunque la calle, ni el fraccionamiento, ni la cerveza sean indignantes ¿no?

La conducta de los Montejo obedeció a las normas de lo que era aceptable (en pleno siglo XVI).  Un Montejo, Alonso, Cortés, Guerrero o cualquier otro español de cualquier nombre, hubiera actuado de la misma forma, porque era lo que se esperaba de ellos.  Para lo que se critica a los conquistadores españoles, se olvida demasiado que, a las buenas o a las malas, los españoles, a diferencia de otros exploradores europeos, terminaron por convivir y mezclarse con los habitantes de las tierras que vinieron a reclamar para sus reyes, a educarlos y a enseñarlos según lo que ellos consideraban era la manera correcta de vivir.   Los mexicanos como pueblo, le guste a quien le guste, somos tan parte españoles como indígenas.  Somos tan "hijos" de Moctezuma como lo somos de Hernán Cortés.  Pero todo eso no importa, porque tanto Moctezuma como Hernán Cortés y todos los Montejo están muertos y enterrados desde hace mucho tiempo.  Los recordamos porque con sus acciones construyeron el país en el que vivimos (y que entre todos, desde hace mucho tiempo, entre arreglamos y echamos a perder pasándonos el tiempo con politiquería y debates inútiles sobre estatuas, en vez de dedicarnos a cosas más importantes), y porque desde siempre se nos enseña que siempre somos nosotros contra ellos, los buenos contra los malos; quién sea cuál depende de la perspectiva.

¿Por qué hay una calle, un fraccionamiento y una cerveza, todos llamados Montejo? Porque haber fundado la ciudad en la que vivimos, de la que estamos orgullosos porque es bonita, o segura, o calurosa, o cultural, o turística, o por cualquier otra razón, pesa más que cualquier otra cosa.  Porque hasta hace algún tiempo, pensábamos en los Montejo como fundadores, no como invasores, asesinos o genocidas.

A los descendientes de los mayas que consideran la estatua un insulto a su procedencia, hay muchas cosas que son en mi opinión mucho más indignantes que un montón de metal colocado en una calle, y sobre las cuales nadie, ni ellos, está haciendo nada, porque todos están ocupados peleándose por la estatua.

Es indignante que el maya no sea una lengua de uso común en Yucatán; que no se enseñe en la escuelas y que no se escuche en los medios más que para los avisos de la temporada de huracanes.

Es indignante que se gasten millones de pesos en celebrar el bicentenario con conciertos que a) sólo a algunas personas interesan, y b) sólo algunas personas podrán disfrutar, en vez de con obras que beneficien a todos, especialmente a quienes viven en el interior del estado.

Es indignante el deplorable estado en que Chichén Itzá se encuentra, hecha un mercado, y aún más lo que se pretende hacer alrededor de ella dejando afuera a los yucatecos que ahí viven, a quienes difícilmente se empleará a menos que hablen inglés.  Como los cancunenses que no tienen acceso a la playa, estarán a un guardia de distancia de un mundo al que no se les permitirá entrar a menos que paguen como turistas.

También es indignante que una zona arqueológica se use cual local de fiestas, con el único fin de justificar precios ridículos en los boletos para los espectáculos que ahí se presentan; si al menos las ganancias de estos conciertos se utilizaran en beneficio de la gente sería menos indignante que fueran tan prohibitivos.

Es indignante que haya dinero para conciertos, comerciales y viajes, para re-rotular la ciudad y pagar cantidades que algunas personas ni siquiera verán pasar frente a ellas durante toda su vida, por un servicio de consultoría que ni siquiera se quiere explicar, y que no lo haya para subsidiar el transporte público como se prometió, o peor aún, el programa de un kilo de ayuda, o mejores museos, o cualquier otra cosa que en realidad nos beneficie a todos, o a los que más lo necesitan.

Es indignante que durante las campañas electorales se pueda prometer cualquier cosa, y que ni siquiera seis meses después los representantes electos se puedan retractar libremente, sin siquiera tener que dar una explicación al respecto.

Hay muchas razones para indignarse, pero una estatua de los fundadores de la ciudad me parece la menos apropiada para hacer argüende.

6 de septiembre de 2010

Blast from the Past: Germán Dehesa

Descubierto, desenterrado y desempolvado justo a tiempo para servir de homenaje a don Germán Dehesa, que estoy segura está durmiendo bien dondequiera que esté:

Empezando a leer a Germán Dehesa, me parecía como que ya lo había leído yo en algún lugar. Y me parecía extraña la sensación, porque yo nunca había leído nada sobre la Jaguara, la Domadora, el Bucles, el Charro Negro ni nadie por el estilo; pero como que se me pasee el alma por el cuerpo es todo menos novedad, no le di mayor importancia y continué con la lectura de la Gaceta del Ángel. Por suerte para mí y para la fortuna de este breve texto, el recuerdo llegó a mí cual vagón del Sirahuén, cargado de explosivos: Jorge Ibargüengoitia.

Uno de los libros cuya lectura más he disfrutado ha sido "Los Relámpagos de Agosto", de Jorge Ibargüengoitia, por la manera en que el autor narraba las desventuras de los caudillos de un estado imaginario en los tiempos de la Revolución. Entre chismes y chistoretes, entre conspiraciones y metidas de pata, Ibargüengoitia lograba entretener mientras daba al lector un panorama general del clima que la Revolución llego a alcanzar: caótico, desorganizado, frenético, y sobre todo, muy confuso para todos. Y la verdad es que, así a las buenas, cualquiera quiere instruirse.

Ese estilo tan coloquial, tan anecdótico; tan en son de chisme y de "tú no estás para saberlo ni yo para contarlo", pero al mismo tiempo tan directo y tirándole a la verdad, vengo a descubrir que no es sólo propio de Jorge Ibargüengoitia. Me voy enterando que esa narrativa que no escatima en palabras poco usuales y comentarios al margen para interesar y cautivar al lector, valiéndose tanto de historias personales como de eventos nacionales (y hasta internacionales) anecdotizados como si fueran chismes de lavadero es también el estilo que caracteriza a Germán Dehesa, y es seguramente el que lo ha provisto de una buena base de lectores fijos para su columna en sus diversas presentaciones a lo largo y ancho del país.

Es fácil entender por qué un lector podría volverse asiduo a la lectura de la Gaceta del Ángel de Germán Dehesa. Es mucho más sencillo sentirse atraído cuando te cuentan cómo sufrió el Dalai Lama la "hospitalidad" mexicana, que cuando recibes una conferencia acerca de las repercusiones morales, sociales y legislativas de la conducta de la élite hegemónica de nuestra nación ante la inminente visita de una autoridad oriental proveniente de un régimen oprimido. Puede decirse que la diferencia salta a la vista, ¿no es así? Y a eso debe añadirse la existencia de personajes en las historias; tanto la familia del autoproclamado Charro Negro, como los cuates del pueblo, el Rayito de Esperanza, el señor Presichente y el resto del elenco. Acomodadas tras una entretenida diatriba sobre la falta de nicotina, el desempeño de los Pumas o las dietas de la Jaguara, se encuentran las críticas más ciertas, y hasta sorprendentemente directas, a cuanto elemento de nuestra realidad nacional puede ser criticado: desde las marchas contra el desafuero hasta la para algunos inexplicable costumbre femenina de cargar en la bolsa hasta con el martillo; de la pésima cobertura de las Olimpiadas al gramaticalmente incorrecto hasta las chanclas comentario del Secretario Creel de que los mexicanos nos vemos flagelados por la amenaza del sospechosismo. Y lo que sea de cada quien, con todo y que ha sido botana, yo soy de ésos que apoyan la creación de términos novedosos y atencionistas. Tal vez precisamente porque son botana.

Y seguramente Germán Dehesa también. Si no, ¿cómo se habría aventado a llamar a Irma Serrano "un error de ortografía de la genética?"

Punto y aparte
Por otro lado, debo comentar un hecho que me llamó mucho la atención. Al buscar "La Gaceta del Ángel" en internet, me encontré con un sitio creado por un obvio admirador del Sr. Dehesa. A pesar de que dicen que los textos escritos (y sobre todo vía computadora) son muy fríos, a leguas se leía que el pobre chico hablaba (sic) con el corazón roto. Este joven se dedicaba a archivar las columnas y a publicarlas gratuitamente en su sitio para todo aquel que quisiera consultar ediciones anteriores, lo cual, honestamente se me hace una labor loable. Sin embargo, su ídolo se puso en contacto con él de una manera en la que nadie nunca quiere ser contactado: a través de su abogado, con el fin de advertirle que lo que él hacía era un crimen y una grosería. El chico se vio obligado a quitar las columnas pasadas y publicar una disculpa por... bueno, por infringir algún derecho de propiedad intelectual.

Es una lástima, verdaderamente, que Don Germán, siendo tan docto y tan instruido en los temas que trata en su columna, no esté un poco más abierto al progreso y al ambiente de flujo (gratuito) de ideas en el que teóricamente está basada la Internet. Debo decir que su negativa a compartir sus columnas, aún las más antiguas, priva a una nueva generación de lectores (aquellos a quienes les es resulta más conveniente leer en línea) de sus agudas críticas y su cautivador estilo. -A/T (Noviembre 2004)


Adjunto:
La Gaceta del Ángel (Agosto a Noviembre de 2004)

30 de agosto de 2010

Blast from the Past: No eres tú, soy yo.

La mentira perfecta: sabes que es mentira, ¿pero qué sentido tiene tratar de refutarla? Quien la dice puede encontrar mil razones para sostenerla; se deprecia y se desvaloriza a sí mismo, con tal de insistir en que la otra persona es una gran persona, que cualquiera tendría suerte de estar con ella, que el momento no es el indicado, que no hay motivo para que la amistad no continúe.  No eres tú, soy yo: es una manera fácil de evitar explicar lo que no se quiere o no se puede explicar.  Que no me gustas.  Que no me atraes.  Que hay algo en ti que intenté aceptar y no pude.  Que no puedo decirte de frente que en realidad eres tú. 

No eres tú, soy yo. 

¿Es un acto de misericordia? ¿Es una manera de hacerle un último favor a la persona cuyo corazón estás rompiendo, haciéndole creer que las circunstancias no son las adecuadas, o que no estás listo, o que se merece algo mejor? ¿Crees de verdad que haces eso por mí?

No es por mí, es por ti.  Si crees que intentar "suavizar" el golpe, de dejarme alejarme con un poco de dignidad, de seguir  adelante con la frente en alto, sirve de algo, te tengo una noticia: te equivocas.  Es humillante.  No sólo no me quisiste, sino que además ni siquiera merezco saber por qué.  ¿Habrá en mí algo tan malo que es impronunciable? ¿que el temor a mi reacción es tal que es preferible guardárselo?


No eres tú; soy yo, porque eres tú. 


¿Cómo reacciona uno ante tal declaración? Entiende, acepta, comprende totalmente que el momento no es el adecuado, que hay otros proyectos, que en otras circunstancias las cosas serían diferentes... Dependiendo de la situación, tal vez quede la promesa de seguir siendo amigos.  "Quedamos bien." Nadie gritó ni aventó cosas. Es cuestión de tiempo.  

Nadie se muere de amor.  Todos pueden aguantar y seguir adelante.  Aprender de sus errores.  El tiempo verdaderamente sana todas las heridas, pero mientras eso ocurre, uno se tortura por dentro. ¿Qué hice mal? ¿Será mi forma de ser? ¿Mi forma de hablar? ¿Mi risa? ¿Mi sentido del humor? ¿Mi ropa? ¿Mi maquillaje?  Todos los días al verme en el espejo, en alguna parte de mi mente rebota la pregunta: ¿qué hice mal? ¿qué tengo de malo? ¿qué fue? 


Aunque en realidad hayas sido tú y no yo.

Conforme los sentimientos se transforman, lo que queda es el coraje: en algún lugar, un patán se siente bien consigo mismo porque lo hizo bien. Suavizó el golpe. Hizo lo correcto. Me evitó el golpe de la verdad, y yo seguramente le creí.  Poco tiempo después quiere hacer conversación amable sobre sus amigos, o su familia, o alguna actividad que teníamos en común, y se pregunta por qué la otra persona no tiene ganas de conversar.  Se sorprende de que no seamos amigos: pinche vieja loca, quedamos bien y no me habla.  No entiende que el tiempo funciona más lento para aquél cuya voz no contó al momento de tomar la decisión. 

Meses después, todavía hay alguien que sufre.  Y no eres tú, soy yo. -A/T. "Letras: PTSD".

16 de agosto de 2010

Falling Down, away with you

I can't remember when it was good
moments of happiness elude
maybe I just misunderstood

All of the love we left behind
watching the flash backs intertwine
memories I will never find

I'm falling down
And 15 thousand people scream
They were all begging for your dream
I'm falling down
Five thousand houses burning down, yeah
No one is gonna save this town

So I'll love whatever you become
and forget the reckless things we've done
I think our lives have just begun
I think our lives have just begun

And I'll feel my world crumbling,
and I'll I feel my life crumbling
and feel my soul crumbling away
and falling away,
falling away with you

Too late, I already found what I was looking for
You know it wasn't you
No, it wasn't you, no
Falling away
You don't ever see me free,
No, I could not forget you

Staying awake to chase a dream
tasting the air you're breathing in
I hope I won't forget a thing

Promise to hold you close and pray
watching the fantasies decay
nothing will ever stay the same

Falling down
Five thousand houses burning down, yeah
No one is gonna save this town, yeah

And all of the love we threw away
and all of the hopes we've cherished fade
making the same mistakes again
making the same mistakes again

And I feel my world crumbling,
and I feel my life crumbling down,
I can feel my soul crumbling away,
and falling away,
falling away with you

Too late, I already found what I was looking for
You know it wasn't you
No, it wasnt you, no


All of the love we left behind
watching the flashbacks intertwine
memories I will never find
memories I will never find

Falling down
Now my world is upside-down, yeah
I'm heading straight for the clouds