18 de julio de 2012

Digresiones sobre filosofías, justificaciones, límites y proyectos.

Alguien me preguntó si aún mantenía mi blog.  Mi respuesta de "lo tengo ahí, pero casi no lo actualizo" me dio tristeza.  Antes era más fácil escribir, cuando todo era más anónimo y difícilmente alguien que pudiera conocerme se encontraría con alguna de mis ñoñadas.  Ahora le escribo a un montón de extraños que no me conocen y a los que no les intereso, porque no me conocen.  La verdad es que estoy cansada de tener miedo a que me juzguen.

También es verdad que estoy muy sola.  Que últimamente lloro más de una vez al día porque a pesar de que creo que existe gente buena en este mundo, y que tarde o temprano las cosas buenas te llegan, y que hay que ser paciente, y que todo es cuestión de esperar, en realidad estoy cansada de esperar, de tener fe en la gente a la que estimo, de llevarme chasco tras chasco porque sigo creyendo que la gente buena existe y que las cosas buenas van llegar y que todo es cuestión de tiempo.  Porque tal vez no se puede cambiar al mundo, y porque cada día me encuentro más cerca de aceptar que hay muy poca gente que cree en un mundo como el que yo quiero tener.  Porque no sé cómo ser, y la manera en la que me las arreglo no parece funcionar; porque si hay una palabra que se ha usado una y otra vez para describirme a lo largo de mi vida, es "enojona", porque ser "enojona" aleja a la gente de mí y porque que la gente se aleje de mí me enoja.

¿Soy enojona? A lo mejor sí.  A lo mejor y soy lo que la gente que me rodea define como enojona.  Un amigo una vez me dijo que le gustaba que era (¿o soy?) apasionada.  Que me vuelco por completo en lo que creo, y lo defiendo porque creo en ello.  Creo en hacer bien las cosas.  Creo en poder ser mejores personas.  Creo en más.   Tengo estándares muy altos para todo lo que no son las personas que considero amigas, y constantemente me encuentro decepcionada.  Porque espero más.  Espero demasiado, quizás.  Y sí, soy obstinada en ese aspecto, porque creo que Iusacell no tiene por qué cobrarme un solo peso de más, aunque sea sólo un peso, y creo que cualquier correo de trabajo que uno envíe debe tener cada una de las comas y los acentos que le corresponden, y no me importa decirlo, porque es lo correcto, porque sé que tengo razón.

Me enorgullece decir que es de familia, y que admiro inmensurablemente a ciertas personas de mi familia que son así.  Quizás por eso no percibo tener una actitud crítica como algo necesariamente negativo.

"Demasiadas cosas te molestan.  ¿Odias odiar?"

Estoy demasiado sola.  Otras personas se tienen unas a otras, tienen bebés, tienen grupos de amigos que hacen cosas.  Tal vez ellas también están demasiado solas.  Tal vez ellas aparentan no estar tan solas, porque Facebook es engañoso y porque la gente, especialmente en Facebook, siempre da su mejor cara.  Tal vez si no tuviéramos que aparentar que mientras no estamos en Facebook estamos tan ocupados siendo felices haciendo cosas interesantes y fantásticas nos acercaríamos más unos a otros para saber cómo estamos.  Pero ¿de qué sirve tratar de hallar consuelo en pensar que no soy la única que se siente sola?

Necesito proyectos.  Necesito ocuparme.  Necesito algo qué construir, que me ayude a construirme mientras lo hago.  Hace cierto tiempo elegí volcarme sobre mi trabajo, y hoy me doy cuenta que pocas veces me había sentido tan vacía, tan poco satisfecha conmigo misma, porque mi trabajo no es mi proyecto.  No me corresponde construirlo, porque es de alguien más, y evidentemente ese alguien más quiere ser quien corte el bacalao. Descubrirlo no ha sido fácil; como me suele pasar, me apasioné y me tiré con todo por el proyecto de otras personas y no he hecho más que golpearme la cabeza porque no tengo ninguna especie de control sobre él.

Esto era lo que me hacía falta: atar todos los cabos sueltos de las cosas que había sobre mi cabeza, y entender el vacío que había aquí.  Me queda claro, y no me queda más que comenzar a disfrutar lo que tengo y acomodarlo para hacer espacio para lo que hace falta.




Te extrañé, planchita.

6 de julio de 2012

Aire acondicionado

 Acondicionar es darle calidad a algo, mejorar las condiciones en las que se encuentra, dejar algo en condiciones de comodidad.  Me encanta el aire acondicionado.  Esto no debería ser sorprendente, puesto que en Yucatán la temperatura media anual es de 26º C.

35º C son incomodísimos, especialmente para trabajar.  40º son ridículamente insoportables.  Sin embargo, nuestra realidad es que ésas son nuestras temperaturas normales durante la primavera, el verano, el otoño y parte del invierno.  Hay que acondicionar la temperatura de nuestras oficinas y hogares para estar más cómodos, claro que sí, pero si vivimos más de ocho horas diarias a temperaturas de 18º C todo el año, salir a la calle cuando hay 25º es para morirse de calor.

Sí, hay que acondicionar el aire, pero cuando en pleno verano yucateco hay gente llevando chamarras polares a su trabajo, ha llegado el momento de admitir que estamos haciendo algo mal.



25 de junio de 2012

Cómo protegerse del "email marketing"

Para todos aquellos que como yo sufren porque alguna "agencia" de "email marketing" consiguió su correo y no los deja en paz por más que solicitan ser dados de baja, buenas noticias:


Como todo en la vida, quizás requiera un poco de esfuerzo de tu parte, en caso de que la posibilidad de tener que comparecer ante Profeco no sea suficiente para hacer ver a la agencia que alguien que odia recibir correos no solicitados difícilmente va a comprar algo que se le anuncie mediante dichos correos. 

La ventaja es que para un negocio, una queja ante Profeco es una lata, porque de no comparecer, se les multa automáticamente.

Mi historia con aquella agencia terminó cuando les envié precisamente esa captura de pantalla a la misma dirección a la que antes envié el correo solicitando que me dieran de baja por completo (y que habían ignorado).  Ésta fue su respuesta:



Re-bonito.  


7 de mayo de 2012

"That's exactly the problem. Men infantilize women and women tear each other down"

*La privacidad de los implicados ha sido protegida mediante la función de anonimizar pantalla de SocialFixer para Facebook.

Hace ya algunos días que tuve el "gusto" de encontrarme con esta joyita en mi página principal de FB, junto con una serie de imágenes que comparaba a la candidata con Gollum.  Para cuando llegué a ella, ya tenía varios "Me gusta" y todavía más comentarios, incluyendo los siguientes:


Josefina Vázquez Mota es la candidata del PAN a la presidencia de México.  Como tal, es lógico que tenga detractores, y que esté expuesta a ser examinada, juzgada y hecha trizas por sus críticos.  No es sólo de esperarse, sino de desearse: quiero que la persona que quede a cargo de administrar mi país sea verdaderamente la más capaz, y para eso todos los candidatos deben ser evaluados minuciosamente, tanto por su propio partido como por sus contrincantes.

Pero para FBuser #25,  el problema de Josefina es que está "muy Fea"... y sus comerciales están "chafas".    El problema no es que su carrera política no sea estelar, o que sea poco carismática, o que haga promesas ridículas, o estúpidas, o que no pueda cumplir.  Está fea.

¿Por qué está bien descalificar a una candidata presidencial porque está fea? No quiere ser Mexico's Next Top Model.  No quiere ser edecán.  No quiere protagonizar una novela, ni conducir Hoy.  Quiere un empleo que, en teoría, debería estar basado en su capacidad política y administrativa.   No en cómo se peina ni en cómo se maquilla.   Nadie descalifica a AMLO porque esté feo, y ése tampoco está como para la portada de Men's Health.

Lo peor, en mi opinión, no es sólo que esto ocurra y siga ocurriendo, y ocurra cuando se va a contratar a una recepcionista, y ocurra cuando se va a elegir una posible presidenta, y sea normal y no tenga nada de malo.  Lo peor de lo peor es que nosotras mismas, las mujeres que tenemos que competir con los hombres, no sólo en preparación, sino además superarlos en apariencia, demos pie a que se dé este tipo de discurso... y lo apoyemos.  

No es que tengamos que apoyar a las mujeres porque son mujeres, mujeres; se trata simplemente de exigir que se evalúe a las profesionales en todas las áreas, desde política hasta astrofísica, sean médicas o amas de casa, por su desempeño, por la calidad de su trabajo, por su carácter y por los resultados que sean capaces de obtener.  El tema de la apariencia no tiene nada qué hacer en una conversación sobre competencia/competitividad profesional, ni en el caso de las mujeres ni en el de los hombres.

¿Quién, si no nosotras, va a encabezar la marcha hacia una verdadera equidad de género?

Creas o no en Josefina, dile lo que piensas de ella (y de los otros tres) a cuanta persona se te cruce enfrente, porque necesitamos que haya un debate y un discurso ciudadano sobre la miseria de candidatos que tenemos para estas elecciones.  Pero que sea por sus ideas, por su trayectoria, por su preparación o por la falta de todas las anteriores, y no por su apariencia física.  

Ahora que si eres de los que piensa que el machismo sexismo es cosa de Mad Men el pasado, te invito a leer este artículo sobre el aumento en las tendencias machistas, especialmente la industria informática, incluyendo un ejemplo en la forma de un evento que incluyó mujeres... en la lista de incentivos para asistir.

¿Necesitas otra cerveza? Deja que nuestras amigables colaboradoras (mujeres) te traigan una. 

23 de abril de 2012

La primera herida es la más profunda


Yo que llevo enterrados tantos sueños,
yo que guardo tantas tumbas en el alma,
no sé por qué sollozo y tiemblo
al cavar una mas en mis entrañas.

Yo sí sé.  Porque en este tipo de situaciones, la resistencia de la que uno se hace con la práctica funciona a manera de curva.  A pesar de que la primera herida siempre es la más profunda, llega un momento en el que la esperanza de que la anterior sea la última también empieza a doler.


7 de abril de 2012

Al último le hice una playlist.

Hay en la vida experiencias que todos deberían tener la oportunidad de experimentar.  Hacer tirolesa, tirarse a un cuerpo de agua a elegir, ver un cielo estrellado fuera de la ciudad... y terminar una relación imaginaria que uno tuvo en su cabeza con uno mismo.

La relación en sí no es nada fuera de lo común.  Eliges a una persona al azar, que de preferencia esté lo suficientemente lejos de ti como para no poner demasiada resistencia al experimento, y comienzas a asignarle rasgos que admiras, o buscas en una pareja.  Declararle tu amor a dicha persona es completamente opcional; este punto puede tener algún impacto después en el rompimiento, pero esto lo dejo al criterio de cada quien.

La idea es que en algún momento, te sentirás listo para hacer a un lado tus gustos, tus intereses y prácticamente todo el grueso de tu vida cotidiana por resultarle agradable a esta persona, y por convencerte de que ella está tan involucrada en la relación como lo estás tú;  para esto, puedes ayudarte dando a frases, expresiones o gestos vacíos el significado que tú prefieras. De nuevo, en esta parte una previa confesión de amor incondicional puede jugar un papel importante en tu percepción de la actitud de esta persona, que es a fin de cuentas lo único que cuenta (la percepción, no la actitud en sí; recuerda que la relación estará más bien en tu cabeza).

Cuando llegue el momento de terminar, ya sea porque la otra persona comience a rehusarse a seguirte la corriente, o cuando tus propias necesidades emocionales ya no sean cubiertas por las frases huecas a las que diste valor, o simplemente si llegaras a tener cualquier tipo de colapso nervioso o emocional que pudiera hacer pensar a la otra persona que no tienes todos tus tornillos donde deberías, la clave para disfrutar al máximo la situación será reaccionar adecuadamente a su reacción, para maximizar el efecto "realista" de la relación imaginaria.  Por ejemplo, si tratara de acusarte de algo, tienes las opciones ya sea de voltearle la tortilla y echarle en cara las cosas que él o ella ha hecho (o mejor dicho, que no ha hecho) en la relación que ni siquiera existe, o de sentirte tan mal respecto a las acusaciones que prefieras deshacerte en disculpas, aceptando la responsabilidad total por el 100% de las razones por las cuales la relación (imaginaria) no está funcionando al momento que se tenga (o no) esta conversación y suplicando la oportunidad de probar que puedes cambiar todavía más para no ser un ser tan detestable a sus ojos.

Tarde o temprano, decidirás que es momento de terminar contigo mismo.  Hay varias maneras de hacer esto, pero no importa cuál prefieras, las ventajas de terminar una relación imaginaria contigo mismo sobre permitir que una persona verdadera lo haga por ti son innumerables; por ejemplo, puedes elegir la razón que quieras para romper la relación, ya que no habrá nadie para refutarla, ni para tratar de convencerte de que estás exagerando, o de que están pasando un momento difícil y que todo tiene solución.  Nadie te dirá "no eres tú, soy yo", lo cual te evitará sentirte como un idiota.   La inconveniencia de tener que explicarle a la gente a tu alrededor que estabas en una relación (imaginaria) en secreto y ya se terminó será motivo suficiente para no romper a llorar en público, de manera que preferirás esperar los momentos que mejor se ajusten a tus propias necesidades para hacerlo, totalmente a escondidas de quienes te conocen y en la comodidad de tu hogar, auto o medio de transporte de tu preferencia.  Llorar en silencio en autobuses y aviones es una buena opción, ya que por más discreto que intentes ser, no faltará quien se dé cuenta, y de una u otra manera te regale un poquito de compasión, aún a larga distancia.  Puedes también practicar tus habilidades de comunicación críptica, dando a tus amigos más cercanos las pistas suficientes para que asuman que algo tienes, pero no para poder asegurarlo de una manera que te impida negarlo rotundamente si te llegaran a preguntar directamente.

Innumerables, dije.

Sin embargo, la principal es, en mi opinión, que tienes la oportunidad de dedicarte a ti mismo esta canción, ya que ambas partes son sobre ti, de ti para ti:



30 de enero de 2012

29 de Enero de 2012

O el día glorioso en que por fin terminé de leer Wicked, de Gregory Maguire.

Basándome únicamente en el libro, las únicas razones por las que querría ver la obra son la promesa de que es una adaptación muy libre, y la oportunidad de ver a Idina Menzel y Kristin Chenoweth.  Así a 50/50, dudo mucho perder el sueño al respecto.

18 de enero de 2012

Cianuro o Felicidad

Una conversación con una persona interesante tiende siempre a ser interesante.  Así fue que tuve esta experiencia introspectiva que terminé por (editar por razones de estilo,) reciclar y compartir conmigo misma, y contigo, seas quien seas.

* * *

Una vez leí que la gente cree que felicidad es como cuando Blanca Nieves se va en el caballo con el príncipe: la idea es ser felices para siempre. Definido así, nadie es feliz, porque siempre hay un problema: el caballo apesta, en el castillo no hay baño, etc.

O esto.
De ArtisticThings.com
Cuando comprendes que felicidad es encontrarte en la calle a alguien a quien aprecias mucho y hace tiempo no veías, o encontrar dónde estacionar justo frente a la plaza, o un billete de $200 en el bolsillo de un pantalón, empiezas a disfrutar verdaderamente los detalles que componen la felicidad.

Tengo momentos en que me siento in-feliz, pero en general, y aunque a veces no lo parezca (porque sé que hay gente que dice que aparento ser muy negativa), creo que aprecio mucho lo que tengo y lo que recibo, incluyendo tres semáforos verdes seguidos, o plumas de colores para escribir las cosas que tengo que hacer.

Y sí, a pesar de los momentos de frustración, desesperación y estrés, me considero feliz, y considero que parte de mi felicidad consiste en que confío en que a pesar de todo, el futuro siempre va a ser mejor, y en que considero que no lo estoy haciendo mal cuando se trata de aprender echando a perder.


15 de enero de 2012

We're in this together.

 Ayer caminando de prisa por la plaza vi a alguien que no conocía, conversando con alguien más. No sé si lo había visto antes, pero cuando lo vi, supe que ya no era tan joven como antes, y como yo, lo sabía; y como a mí, lo asustaba un poco.  "Pero está bien," pensé, todo en una fracción de segundo; "ya sabe que no está solo."

Antes de bajar las escaleras hacia el estacionamiento eché una mirada rápida al resto de la gente que estaba ahí: niños, señoras, papás primerizos, adolescentes fresas.  Somos todos los mismos que nos estaremos acompañando mientras estemos aquí.  Así que está bien; recordé que no estamos solos.

14 de enero de 2012

De última hora

 Igual y ustedes ya sabían, pero si yo sabía, no me había dado cuenta que sabía...

No sé si alguna vez he llorado de dolor físico.  Sólo el sentimiento me hace llorar.  El coraje, la impotencia, la emoción estética, el rechazo, la nostalgia, el miedo, la envidia... Los golpes te hacen gritar; te tiran, te asustan.  Pero nadie llora porque le peguen, sino por lo que el golpe le hizo sentir.

Yo tengo demasiados sentimientos.



2 de diciembre de 2011

#OccupyYourself



Yo creo que el mundo puede ser un lugar mejor.  Estoy registrada con Avaaz, con Amnistía Internacional, con Greenpeace, Architecture for Humanity y la Cruz Roja Internacional.  Sé cuándo es el Día Mundial del Sida, he donado dinero para la construcción de pozos para proveer agua potable a comunidades africanas, le he escrito a varios senadores en Estados Unidos sobre el genocidio en Darfur, y periódicamente le presto dinero a personas de escasos recursos a través de Kiva.  De vez en cuando hasta pongo los links en Facebook y Twitter para que más personas tengan oportunidad de hacerlo.

¿Soy lo máximo? ¿Estoy cambiando al mundo? Desde luego que no.  Soy una hipócrita, una activista que hace click en links "uniendo su voz" a la de gente que dejó la comodidad de su hogar para levantar su voz, y eso mientras escucho música y veo fotos de gatos.

"Los evangelistas del social media no entienden la diferencia; parecen creer que un amigo en Facebook es lo mismo que un amigo verdadero, y que apuntarse a un registro de donadores en Silicon Valley hoy es activismo en el mismo sentido que sentarse en una cafetería segregada en 1960.  'Las redes sociales son particularmente efectivas incrementando la motivación' escriben los autores.  Pero no es verdad.  Las redes sociales son efectivas incrementando la participación-- al reducir el nivel de motivación requerido para participar.  [...]

"En otras palabras, el activismo en Facebook es exitoso, no porque motive a la gente a hacer un sacrificio, sino motivándolos para hacer las cosas que la gente hace cuando no está lo suficientemente motivada para hacer un sacrificio verdadero."   -- Malcolm Gladwell en The New Yorker (Artículo completo)

Parte de mi faltivismo incluye, desde luego, mantenerme al tanto de lo que ocurre con los movimientos #Occupy.  La gente de todo el mundo, pero especialmente en Estados Unidos, está cansada de que las leyes y el gobierno favorezcan a quienes tienen dinero.  ¿Por qué las leyes prevén que las llamadas a celular se cobren por minuto, no por segundo? ¿Por qué la ley sólo exige seis días de vacaciones al año? ¿Por qué el salario mínimo apenas alcanza para no morir de hambre? Y sabiendo esto, ¿por qué a nadie le parece sospechoso que, ante la ley todos ganemos salario mínimo hasta que nos despiden? Es una barbaridad, y es una injusticia, y ejemplos similares existen en todos lados... ¿y qué podemos hacer? Hay personas en todo el mundo que al menos están haciendo bulto para expresar su hartazgo, con la esperanza de que alguien los escuche. Desde luego, también hay quienes dicen "claro, estoy de acuerdo con el mensaje, pero protestando y viviendo en la calle no se logra nada." Y en un país como el nuestro, donde no falta quien haga huelga de hambre porque es una barbaridad y una injusticia que no haya boletos Platino para Justin Bieber, es cierto que hay niveles, pero ante una injusticia real, ¿no es preferible hacer bulto que no hacer nada?  Gandhi, el fulanito del tanque en la plaza Tiananmen, los estudiantes del '68, todos aquellos que se han manifestado sin violencia por aquello en lo que creían, ¿todos esos también eran hippies flojos que querían que alguien más hiciera el trabajo por ellos?  El primer paso, siento yo, para realmente hacer algo por estas causas es dejar de tirarle tierra a la gente que ha tenido el valor para dejar atrás los videos de gatos.

Porque, seamos realistas: estar lejos, muy lejos de Wall Street es una excusa maravillosa, pero si hubiera un #Occupy relativamente cercano, pocos serían los que se unirían, porque todos tenemos (posiblemente) mejores cosas que hacer.

El siguiente paso es meterse al ruedo con las armas indicadas.  ¿No tienes tiempo ni dinero para donar a Amnistía Internacional, Greenpeace, Avaaz, el albergue de perritos de Cholul, las Madres Trinitarias o cualquier otra causa cercana a tu corazón o listada en tu Facebook?  Averigua quién sí, dale tu dinero, y dile por qué se lo das.  Necesitas shampoo, ¿no? Cómprale shampoo a empresas socialmente responsables, que fomenten la sustentabilidad, que no experimenten ni prueben sus productos con animales.  Prefiere empresas que contribuyan al desarrollo social de sus empleados y de las comunidades en las que se desenvuelven.   Dale tu confianza y tu apoyo, en la forma de tu dinero y tu preferencia, a las empresas que sepan y pongan en práctica que para que uno mejore, su comunidad tiene que mejorar con él, y que de nada sirve ser el dueño de la tierra si la tierra se está muriendo.

Por sí solos, los Likes no sirven.  Los RTs no sirven.  Compartir algo en tu muro no sirve.  La realidad es que lo único que mueve al mundo es la acción, especialmente si está respaldada con dinero.

Si crees en algo, ocúpate.   Averigua quién apoya tu causa, y apóyalos en la medida de tus posibilidades.  Convence a tus amigos de que se interesen, y de que hagan algo, por pequeño que sea, que vaya más allá de decir "Me gusta".  Sé el cambio que quieres ver en el mundo, y si una persona sigue tu ejemplo, ya hiciste más que la persona promedio.  ¿Suficiente? Tal vez no, pero es un paso en la dirección correcta, a kilómetros de distancia de firmar una petición en línea, y por algún lado hay que empezar.


Posiblemente la mejor canción de Alejandro Sanz




12 de octubre de 2011

Libros 2011

1. Pompeya : Robert Harris.
2. Adictas a los Zapatos : Beth Harbison **
3. The Girl who Kicked the Hornet's Nest : Stieg Larsson 
4. Mil soles espléndidos : Khaled Hosseini
5. Blink: Inteligencia Intuitiva : Malcolm Gladwell 
6. La chica Einstein : Philip Sington
7. The Short Second Life of Bree Tanner : Stephenie Meyer
8. Criadas y Señoras : Kathryn Stockett
9. Harry Potter y la Cámara Secreta : J.K. Rowling
10. Harry Potter y el Prisionero de Azkaban : J.K. Rowling 
11. Harry Potter y el Cáliz de Fuego : J.K. Rowling 
12. Harry Potter and the Order of the Phoenix : J.K. Rowling
13. Harry Potter and the Half-Blood Prince : J.K. Rowling 
14. Harry Potter and the Deathly Hallows : J.K. Rowling 
15. Bossypants : Tina Fey 
16. Moonwalking with Einstein : Joshua Foer 
17. The Hunger Games : Suzanne Collins 
18. The Chronicles of Narnia: The Lion, the Witch and the Wardrobe : C.S. Lewis
19. Crónica del Pájaro que Da Cuerda al Mundo : Haruki Murakami 
20. The Reader : Bernhard Schlink
21. The Secret Life of Bees : Sue Monk Kidd 

12 de septiembre de 2011

Crónica del pájaro que da cuerda al mundo


ric-ric-ric

¿Alguien se acuerda de Lost? En 2007, mucho antes del cuestionable final que para tantos fue tan malo e insatisfactorio que ni siquiera se discutió tan a detalle como se habría esperado, según lo mucho que se especuló sobre él antes de que llegara, escribí esto sobre Lost:

Tres temporadas después, ¿será que los escritores tengan alguna remota idea de qué van a hacer con la serie o a dónde la piensan llevar? ¿Cómo pueden revelar los secretos que han construido durante tres largos años de manera que la gente que se los ha chupado todo este tiempo no sienta que ha desperdiciado demasiados miércoles de su vida viendo una serie sin sentido? Para esto, ¿será que algún día lo hagan?

"Crónica del pájaro que da cuerda al mundo" se publicó a mediados de los 90s.  O sea, mucho antes que Lost.    Para quienes no lo conozcan, es un libro ridículamente largo.  Llegó a mí porque buscando entre los libros baratos de Sam's vi otro libro de él. "Kafka en la Orilla", y aunque no me animé a comprarlo, me dio curiosidad; cierto tiempo después, "Crónica del pájaro que da cuerda al mundo" estaba en el auto de un amigo.   Le pregunté por él, y me lo prestó, diciendo que no iba a leerlo pronto.

Honestamente, me pregunto cuánto tiempo tardará en leerlo una persona que no le dedica varias horas al día.

Para ahora que llevo ya más de 700 páginas, me siento mucho como me sentía por Lost en 2007.  Viendo que es igual de misterioso, que comenzó pareciendo una cosa y se convirtió en otra, que los personajes son similares en su falta de profundidad y que siguen apareciendo nuevos, cada vez más bizarros personajes, no puedo evitar pensar temer que su desenlace sea igual de anticlimático.  Esto no es decir que el viaje no ha sido interesante; leer sobre introspección lleva a la introspección, y aunque la sensación que el libro te deja es algo lóbrega, saber que Okada, como muchos otros, está haciendo un esfuerzo por restaurar el equilibrio, por regresar la luz a su mundo, por descubrir que la luz al final del túnel es la salida, es reconfortante hasta ahora, especialmente en un universo de misterios y cosas gelatinosas que son pero no son, y están pero no están, y de personas que sienten pero no sienten.

El problema es May Kasahara. En extremo interesante, pero exasperante hasta las cachas también.

Es que, no veo que haya forma de que puedas ganar. Si tuviera que apostar en esta pelea, tendría que apostar a que pierdes. Disculpa, pero así es la cosa. Me caes muy bien, pero no quiero quedar en bancarrota.

Por suerte, no falta mucho.

14 de junio de 2011

Un pequeño salto para una cocinera.



Nunca olvidaré, hace ya algunos años, la primera vez que cociné en mi casa. El tiempo que viví sola aproveché para experimentar, para aprender, para comprar libros y recetarios, y por las reacciones de los compañeros que de repente me caían para desayunar, comer, cenar o gorronear pastel, creo que no lo hice tan mal.

Así fue que ya de regreso en la blanca Mérida, saqué uno de mis libros y me decidí a hacer la pasta que adornaba la portada: un fetuccini en salsa de queso crema con listones de calabacitas italianas. No demasiado complicado, muy lucidor y, pensé yo, hecho con ingredientes que le tienen que gustar a todos en mi casa.

Mi papá, en una de esas anécdotas que la gente que lo conoce diría que lo caracteriza, se sirvió una cantidad cautelosa y lo probó.
—Hmm. Está muy bien, pero pienso que deberías dejar que tu mamá cocine.

No fue exactamente un voto de confianza, y por mucho tiempo fue mi boleto a limitarme a jugar con el hornito mágico.

*   *   *

Ayer estaba leyendo Harry Potter como normalmente lo hago en el trabajo (sí, así es). Harry llegaba a la Madriguera después de una corta temporada con los Dursley, y la Sra. Weasley opinaba que se le veía desnutrido; leí como literalmente por arte de magia, le sirvió un tazón de sopa de cebolla, y-- Hmm, qué rico… sopa de cebolla. ¿Será difícil hacer la sopa de cebolla? La receta debe estar en internet.

Aparentemente, la sopa de cebolla es un objeto muy brillante. Busqué una receta, le mandé a mi mamá un mensaje para checar los ingredientes faltantes e hice planes para ir a Chedraui saliendo de trabajar.

Habiendo hecho eso regresé a la cada vez más trágica historia de Harry Potter, que es irrelevante para efectos de esta historia. También hasta cierto punto irrelevante es comentar la sorpresa que me llevé con el amplio surtido de chunches extravagantes y productos importados que hay en Chedarui; hasta pensé en hacer un check-in en Foursquare, pero decidí que a nadie le interesaría (mucho menos a Don Chedraui) saber que estaba en Chedraui. Como dije antes, irrelevante.

Llegué a mi casa y me puse a trabajar. La receta, en parte gracias a la amplia variedad de chunches extravagantes de las que mi mamá y yo hemos surtido su cocina, fue extremadamente fácil de seguir, y sin contar la quemadura que me di al servir la sopa como alguien que sólo ha cocinado tres veces en su vida desde el 2003, todo salió de maravilla y la sopa quedó lista para servirla con la cena.

Porque conozco al Dr. N y su aversión a romper el orden natural de las cosas, no le preparé una porción para él solo, sino que lo invité a probar la porción de la Sra. N.
—Está muy bueno… para el medio día —comentó, fiel a su propio orden natural, mientras se preparaba para tomar otra cucharada —. Deberías experimentar más seguido.
— ¡¿Cómo…?! ¿Después de aquella vez en que me dijiste que debería dejarle la cocinada a Mamá?
—Bueno —continuó, todavía tomando de la sopa de la Sra. N —, eso fue hace como 15 guisos.

12 de mayo de 2011

Not at a place called Vertigo

No lo puedo creer. Y tan no lo puedo creer que estoy segura que hay gente a mi alrededor que lo puede creer todavía menos.

Me parece surreal estar aquí, sentada, viendo vídeos del concierto de U2 en el D.F…. en YouTube. Ése es mi lugar. De ahí soy. Ahí es donde más me siento yo.

¿Cómo pasé de tres a uno, y luego a ninguno?

Me siento como alguien que no sólo no conozco, sino que por quien hace un año habría sentido un poco de pena. Necesito recordar que ésta no soy yo, y que esta decisión, por dolorosa que parece ser ahora, fue puramente estratégica y obedece a un bien mayor.

Y entiendo cómo se escucha lee esto. No es lo que parece. U2 no es sólo el fin, sino en muy gran parte, el medio. El fin es la experiencia, los amigos con los que me reencuentro, los recuerdos, las expectativas, la emoción cuando llega el momento… Es totalmente subjetivo, pero es de las mejores sensaciones del mundo. Es al mismo tiempo un hobby y una adicción.

Está bien. Estoy explorando, me estoy conociendo, y me estoy dando tiempo para sanar y reinventarme. Tal vez aún no sé quién quiero ser, pero sé quién soy y quién no quiero ser, y estoy trabajando en conseguir todo lo que necesito para averiguarlo.

Está bien, está bien, está bien. She moves in Mysterious Ways.

9 de mayo de 2011

Halgo que festejar [sic]

Me llegó un mail.


No puedo contra la curiosidad.  Un restaurante local con nombre de cuadrúpedos de cuellos largos me invita a una fiesta, y verdaderamente están manejando una súper promoción.



¿Cuatro botelllas?  No cualquiera.  Verdaderamente es una ganga.  Ni mencionemos los pases de cortesia, creo que eso ya son palabras mayores.


¿Por qué no querría seguir recibiendo mensajes? ¿Qué posible motivo podría tener para no querer disfrutar de estos mensajes tan evidentemente repletos de creatividad? 

Nada más eso quería decir.
  

25 de abril de 2011

Ouch.

Algo pasaba con Jovita; estaba mal. Alguien trataba de cargarla, pero yo le decìa que no y lo hacía yo misma. Aprovechaba para decirle que la quería mucho, y le preguntaba en qué le podía ayudar.  Renuente, me dijo que quería un té.
Eran casi las nueve, y yo estaba un poco preocupada por no llegar a trabajar.  Por más que buscaba, en la cocina, en el jardín, en muebles y repisas, no encontraba nada que pudiera hacer té para ella. Pensé que tendrían que entender que por cuidar a Jovita es que había buscado trabajo en Cancún.
Mi jefa llegó en algún momento, y se puso a ayudar.  En mi desesperación, salí y me subí a un taxi que me llevara a algún Oxxo sobre la autopista para comprar té.  Pensé que era irresponsable irme sin avisar que me iba, pero no me importó.  Llegué a la tienda, que resultó ser parte de una oficina corporativa. 
Vivía en un departamento en la playa. La playa parecía ser la misma donde había visto subir la marea antes, pero el mar estaba lejos.  En el primer piso estaban instalados Ana, y creo que Mariana y Tío Raymundo. El otro departamento debía estar desocupado, pero no lo estaba.

25 de marzo de 2011

Mamma mia!

Hace algún tiempo, mi hermana y yo fuimos entrevistadas vía email sobre nuestro viaje a Europa y los conciertos a los que fuimos estando allá para una publicación.  Luego, algún editor de esa publicación (cuyo nombre no se revelará para contribuir al misterio) tomó frases aleatorias de dicha entrevista, las combinó con algunas fotos de los eventos y nunca nadie volvió a hablar al respecto, porque así de penoso fue.

Habiendo pasado ya el tiempo necesario para que se nos pase la vergüenza, he aquí un pequeño acto de contrición, en la forma de un verdadero recuento de lo que fue visitar Roma.


La cosa con Roma es que es una ciudad que tiene literalmente milenios de antigüedad, y sigue siendo la misma.  Según lo que un guía nos dijo, partes de la actual Roma están prácticamente 8 m por encima de la antigua Roma, porque en más de una ocasión se decidió que era más fácil construir sobre los escombros de lo que había, en vez de quitarlos para construir.  A lo que voy es que en Roma si tiras una piedrita al azar seguro cae en un lugar histórico, y es verdaderamente tanto lo que hay que es ridículo pensar que con una de esas guías visuales será suficiente.


La bóveda falsa de la iglesia de San Ignacio, pintada por Andrea Pozzo.



Uno de los descubrimientos más valiosos que hicimos estando en Europa fueron los Free Walking Tours, en los cuales un guía te lleva por diferentes partes de la ciudad, mostrándote detalles y contándote historias de los que bien podrías pasar de largo en el camino a las zonas más turísticas.  En Roma, el (muy recomendable) FWT New Rome Free Tour comienza en la Piazza di Spagna, todos los días a las 5:30pm, e (incluye entre muchas otras cosas) visitas a la increíble iglesia de San Ignacio, al Panteón, al acueducto romano (el único que queda), evidentemente a la Fontana di Trevi, la columna de Marco Aurelio, la iglesia de San Andrés... Bueno, sobra decir que vale la pena.  El tour, por si no fuera obvio, es gratuito, excepto por las propinas (totalmente voluntarias) que los guías hacen una gran labor por ganarse.


Ahora, ¿has oído decir que Roma está en ruinas? Pues... más o menos. Honestamente, las partes más históricas de la ciudad, incluyendo el Coliseo y sus alrededores, podrían pasar por montones de rocas, es decir, claro que impresionan y todo, pero al igual que las pirámides mayas, es el contexto de su mejor momento el que verdaderamente les permite cobrar vida y relevancia a nuestros ojos cuando las exploramos.   En otras palabras, por favor nunca visites el Coliseo, y mucho menos los foros romanos, sin guía.

    
     
 
 
   


Por otro lado, la comida.

No les voy a mentir: desde que se confirmó que estaría en Roma unos días, y hasta el día que me pusieron un plato enfrente estuve esperando CON SINGULAR EMOCIÓN el instante mágico en el cual mis papilas gustativas tuvieran el placer de saberse en Italia.  La realidad es que, como muchas cosas, hay que saber dónde tener ese placer.

La primera noche fuimos a Luzzi, a un par de cuadras del Coliseo (y de la vía Merulana, donde estaba nuestra posada).  Espero que las fotos hablen por sí mismas.






La pizza italiana es, como todos han de imaginarse, totalmente diferente a lo que nosotros conocemos como pizza.  Es muy delgada, normalmente pequeña y MUY sabrosa; es de hecho tan delgada que parece difícil poder comerla con la mano.   Los ingredientes son totalmente frescos, y van desde queso de cabra hasta prosciutto o huevo duro.  Nada de pepperoni ni jamón tal cual.  El estar hechas al horno les cambia el sabor.  Honestamente, no sé si en algún lugar he probado una pizza que se le aproxime, como para poder dar una idea.


   


Por otro lado, también fuimos al ristorante La Rotonda, cerca de la Piazza de la Rotonda (dígase, el hermosísimo Panteón).  En una escala del 1 al 10, le doy un -14.  Jamás en mi vida probé comida tan mala.  La pasta, insípida y fría; el pan, como de hace tres días; el "filete de res" en salsa de champiñones era más bien jamón de res con "gravy" de lata; la ensalada no tenía aderezo; el tiramisú estaba verdoso; el servicio, abismal... Para colmo, al final de la noche la mesera nos armó un ESCÁNDALO cuando le pedimos que nos dividiera la cuenta en dos tarjetas de crédito.  Una experiencia surreal.

NOT.

   



Por otro lado, lo que sí es una delicia sin igual es el gelato.  No puedo decir cuántos habremos consumido, no sólo porque no me acuerdo, sino porque si me acordara posiblemente me daría vergüenza.   Queda claro que, con sólo cinco días, no había tiempo de causarnos tanto daño los unos a la otra (porque me cae que mi obesidad sería su beneficio estabilidad económica vitalicia y nada más), pero de las gelaterías que visité, la que indiscutiblemente queda en primer lugar es la de la Santa Signora (que no sabe que su gelateria se llama así; en realidad no sabemos cómo se llama).  Está cerca del Panteón también, justo al lado de un Despar, lo que me hace pensar (según Google Maps), que está sobre la via Giustiniani que lleva hasta la Rotonda.  En todo caso, aquí hay una foto para que no se pierdan, porque honestamente, PEINAMOS la zona con tal de regresar.

El templo de la Santa Signora del Gelato.
El segundo lugar se lo lleva la primera gelateria del lado izquierdo al entrar a la Isola Tiberina.  No se pierdan. Acepto recomendaciones y reseñas de otros lugares para cuando regrese (pronto, jaja).

En fin, Roma. Evidentemente no puedo cubrir todo lo fantástica que es la ciudad, porque sobre ella se ha escrito más de un libro; por otro lado, ningún libro puede describirte lo que tú sentirás una vez que camines en sus banquetas angostas, cruces sus calles entre enjambres de elegantes ejecutivos en motos, y viajes en el tiempo cada vez que entres a una iglesia.   No es sólo que los antiguos edificios romanos estén en ruinas (lo están), sino que la ciudad en sí no parece estar en las mejores condiciones; hasta las zonas más turísticas están bastante descuidadas, pero las iglesias...  Al menos yo nunca había visto nada igual.

San Giovanni in Laterano = San Juan de Letrán





Pero todo lo volvería a ver con guía.

1 de marzo de 2011

No es por nada, pero mi sueño de anoche está como para que se mueran de envidia.

 Soñé que me iba de viaje.

Creo que en el momento no lo procesé, pero ahora que lo recordé me doy cuenta que estuvo genial, porque yo iba en una parte del avión que no estaba cubierta: era más bien como estar en una montaña rusa, a tal grado que para cuando empezó la aceleración para el despegue yo estaba todavía buscando mi cinturón de seguridad, preocupada no sólo por lo inseguro que era despegar sin cinturón, sino también por la posibilidad de llegar a mi destino con bichos en la cara.  Cabe mencionar que no todos los asientos eran así, pero la otra persona en mi fila en uno como ése era Bryan Batt.  

Llegamos a nuestro destino (sin bichos en la cara, para quien estuviera con el pendiente), y fue entonces que me di cuenta que algo no estaba bien. Mi hermana y mi abuelita estaban ahí, y yo sabía que yo no iba al mismo lugar que ellas... y así relacioné que no sabía en qué aeropuerto estaba, ni a dónde estaba yendo.  "Debo estar soñando, porque esto no tiene sentido".  Mi hermanita me dijo que estábamos en Houston, y nos detuvimos en una tienda como de souvenirs, o folletos, ni siquiera sé, a ver qué había.

Siendo en este momento casi la una de la tarde, supongo que es natural no recordar nada más al respecto.